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Videos ASMR: Qué son, para qué sirven y por qué son los videos del momento

Si sos usuaria de TikTok o alguna de las redes que la imitan, como Kwai e Instagram, te habrás topado con videos ASMR. Se trata de un tipo de contenido que hace furor entre la gente más joven, al punto de que es utilizado como si fuera un ansiolítico. Sí, son esos videos donde alguien susurra mientras acaricia el micrófono con las manos llenas de espuma y luego se pone a jugar con sus uñas. No, no es una forma novedosa de porno ni de practicar ninguna parafilia, o al menos no es la intención original. Es ASMR y hoy te contamos qué es, de qué se trata y unas cuantas cosas más que no vienen al caso, porque esta parte de la nota es sólo la bajada.

Las personas que protagonizan este tipo de contenidos, habitualmente mujeres, no alzan la voz y colaboran con que descubramos planos del sonido que antes no apreciabas: la lengua dentro de su boca, el roce de sus dedos o su respiración pausada.

Si bien es un número incipiente si se lo compara con otras mediciones, el promedio de consumo de este tipo de contenido es de 15 minutos al día, prácticamente a diario, principalmente en las noches porque es utilizado para lograr ‘bajar un cambio’ y conciliar el sueño.

El consumo de los vídeos ASMR se disparó con la pandemia, especialmente en Tik Tok y Twitch, donde cuentas cada vez más populosas superan facilidad las dos millones de fanáticas del ASMR, congregadas para producir un impresionante cúmulo de horas dedicadas a este tipo de video.

Las claves del video ASMR

A esta altura, seguramente te estés preguntando no sólo qué son los videos ASMR sino también qué significa la sigla. Se trata de un acrónimo de Autonomous Sensory Meridian Response (que en castellano significa Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma). Como es habitual en estos tiempos de cristales e ignorancia, la sigla ha sido dada a conocer a través de etiquetas en los contenidos de las personas que se dedican a los videos ASMR con el objetivo de relajarnos mostrándonos cosas que siempre estuvieron ahí. Se enfocan en la anécdota o el costumbrismo sonoro. De igual manera, existen otras corrientes de este mismo tipo de prácticas como la comida lenta (a la que el cipayismo chetero nombra como ‘slow food’). Mayormente los videos ASMR responden a la necesidad de las más ansiosas comunidades de nativas digitales de parar el ruido y la saturación audiovisual… consumiendo todavía más contenido, sólo que de un tipo diferente.

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Videos ASMR, Matrix, Pantallas… ¿El opio del siglo XXI?

Vivimos en un mundo plagado de pantallas y comodidades. Aquel planteo que hicieran las hermanas Wachovsky sobre el final de la última década del siglo XX, se asoma como visionario. En caso de que no estés familiarizada con la película, se trata de una saga lanzada en 1999 en la que se plantea La Matrix, un ambiente de relación entre cosas y sucesos creado y controlado artificalmente, donde todo, incluso las personas, son consideradas ‘cosas’.

El argumento de la película ronda entorno de un futuro en el que, tras una durísima guerra, casi todas las seres humanas han sido esclavizadas por las máquinas y las inteligencias artificiales. Estas últimas tienen a las humanas en suspensión, con sus mentes conectadas a una realidad virtual llamada ‘Matrix’, lo que permite que sean usadas por las máquinas para obtener energía. Las pocas personas que no están suspendidas, viven en una ciudad llamada Zion, moviéndose por subsuelos en sus naves, entrando de forma clandestina a la Matrix para liberar a las otras personas que se encuentran conectadas.

Desde el bisel de las redes, la desconexión aparece como voluntaria y se hace a partir de métodos wireless: 4G, Wifi y otras formas de conexión sin cableado pero con el mismo resultado. Atravesar cualquier instancia pública recuerda penosamente a aquellos establecimientos donde se vendía y fumaba opio, muy comunes en China, el sudeste de Asia y los barrios chinos de EEUU y Francia, pero no por eso exclusivamente circunscriptos a esas ciudadanas, ya que era una droga muy consumida por personas con otras nacionalidades, de todos los niveles de la sociedad.

El opio es una mezcla de sustancias que se extrae de las cápsulas de la adormidera, que contiene esta droga narcótica y analgésica, morfina y otros alcaloides.

“¿Qué tiene que ver un video ASMR con el opio y las pantallas?” se estará preguntando tal vez alguna lectora. Sencillo: los efectos del opio son la relajación y la somnolencia. En la medida en que crece el efecto, se siente un hormigueo y picores en todo el cuerpo, mientras se deja de sentir dolor, en caso de que lo padecieras, y se aumenta la sensación táctil. Al desaparecer estos efectos, comienza un sueño ligero, fatigoso y frecuentemente interrumpido. El mismo principio de este tipo de contenidos, que por suerte, no generan la adicción física que generan el opio o la morfina, pero tienen el mismo resultado.

ASMR como ansiolítico: Una hipótesis trucha, pero fundada

Tal vez el consumo de videos ASMR pueda servir para algún diagnóstico social. Aquí recurro al concepto de Realidad Lúp.

Desde una perspectiva discutible y relativista, pero a modo de ensayo, se me ocurre plantear una línea entre el consumo y la propagación del individualismo hedonista de la generación de cristal, que gozan de un punto promiscuo: las redes antisociales. La generación de insatisfacción para promover el consumo que a diario ejerce el sistema, en la repetición redunda en adopción social (la insatisfacción como ‘actitud’ frente a las otras y la sociedad en general) y como conducta social se impregna en todas nuestras prácticas.

Si lo de atrás no fuera una especulación sin fundamento, me parece que podría ser un modelo a tener en cuenta a la hora de un análisis serio de esta situación. Si la insatisfacción es la principal práctica y el consumo una forma de vinculación social, el rol de las redes como espacio de consumo en socialización, ocupa el lugar de una suerte de consumo problemático o recreativo noscivo. Sea que se consume de forma recreativa o adicta, ese consumo puede encontrar explicación en el objetivo de narcotizarse y lograr sobrellevar la angustia e insatisfacción que el mismo sistema genera para promover el consumo. O sea: Realidad Lúp.

Pero bueno, lo de arriba es sólo una especulación que pongo en esta nota, para sumar palabras y que Google entienda que tiene mucha calidad por superar las dos mil palabras. Y ya que estoy con datos inútiles pero que pueden enriquecer un contenido y que este posicione mejor, agrego que la búsqueda de lograr artículos más largos, en los tiempos en que se pagaba a las escritoras por palabra, fue la principal de responsable el estilo de varias de las más consagradas, entre ellas Edgar Allan Poe.

Videos ASMR e Investigación científica

En el contexto actual, las adolescentes ya no sólo buscan entretenerse al momento de consumir video. Algunas investigaciones que analizan este fenómeno concluyen que las expectadoras buscan estos contenidos para responder a las más variadas necesidades: autoevaluación y mejora, estimulación y relajación sensorial, entretenimiento, escapismo, ocio o simplemente esnobismo.

Es decir, las adolescentes que consumen incansablemente estas horas y horas de contenido no están buscando exclusivamente entretenimiento desde un punto de vista estricto, sino también placer, a través del consumo de la imagen. De allí esta enorme audiencia anestesiada ante el impacto sensorial, y se vuelca a este consumo casi lisérgico que plantea el ASMR, que en algunos casos está tan ligado al porno, que Twitch ha llegado a bloquear algunos videos.

Dato: nos parece pésimo que cualquiera, por los motivos que fuera, bloquee un contenido en el que tanto protagonistas como espectadoras están de acuerdo en participar.

El negocio del ASMR

El mundillo del ASMR mueve millones de visitas en el globo. Al punto de que ya existen influencerse al respecto, que cosechan una generosa cantidad de suscriptoras, como es el caso de Ana Muñoz, una referente de los videos ASMR en Youtube, que ya superó el millón y medio de suscriptoras. Incluso ya escribió un libro: “Los siete hábitos para dormir mejor”.

La rentabilidad de este tipo de videos es realmente alta, producto de que tienen altísimos niveles de interacción y permanencia, dos características sumamente ‘premiadas’ por las redes antisociales para dar alcance a determinados contenidos.

Y… todavía no llega el 5G.

Y a la final… ¿Qué carajo es el ASMR?

Bueno, el término es un neologismo que hace referencia a una experiencia que se caracteriza por una sensación estática, o de un hormigueo en la piel , que normalmente comienza en el cuero cabelludo y recorre la parte posterior del cuello y la parte superior de la columna vertebral. ¿En otras palabras? Es un escalofrío.

En lo específico, se trata de una experiencia subjetiva de ‘euforia de bajo grado’, en la que se combinan sentimientos positivos y una sensación de hormigueo estático en la piel’. Habitualmente se desencadena por estímulos auditivos o visuales, en ocasiones es un estado que se alcanza a través del control de la atención intencional.

Videos ASMR y Neurocontenidos

Con el concepto de Neurocontenidos se explica dentro del mundillo del marketing, a los mensajes que son elaborados y difundidos a través de la connotación y no denotación de los mensajes. Desde ese enfoque, el 100% de los videos ASMR son neurocontenidos, producto de que buscan desatar una sensación en el cuerpo de otras personas, a través de la presentación de distintos estímulos, a los que se concibe como “Detonantes”.

Los estímulos detonantes de la ASMR son comúnmente auditivos y visuales, o a través de interacciones interpersonales de la vida diaria. Audio y Video de este tipo de contenidos están especialmente diseñados con el propósito específico de activar la ASMR, por lo que incluyen una multiplicidad de detonantes, con un momento, tiempo y objetivo específico.

Algunos de los estímulos que pueden desencadenar la ASMR incluyen:

  • Escuchar una voz suave o susurrante.
  • Escuchar sonidos suaves y repetitivos que provienen de alguien que se dedica a una tarea como pasar las páginas de un libro.
  • Observar atentamente a alguien que realiza una tarea como preparar la comida.
  • Masticar, crujir, sorber o morder alimentos, bebidas o chicles en voz alta.
  • Recibir atención personal.
  • Iniciar el estímulo a través de la manipulación consciente sin la necesidad de activadores externos de vídeo o audio.
  • Escuchar los golpes, normalmente en superficies como plástico, madera, metal, etc.
  • Movimientos de la mano, especialmente en la cara.

Clases de Detonantes en los videos ASMR

Existen algunas categorías de ‘detonantes’ de la ASMR.

Detonantes por susurros

Las psicólogas Nick Davis y Emma Barrat, descubrieron que el susurro es un detonante eficaz para el 75% de su público de estudio. Llegaron a esta conclusión durante un experimento para investigar la naturaleza de la ASMR y que esta estadística se refleja en la popularidad de este tipo de videos.

Detonantes auditivos

Muchas de las personas que experimentan ASMR señalan que los ruidos ambientales no vocales, pero realizados a través de la acción humana, son también detonentes efectivos de ASMR. Lo que resulta una forma elegante de nominar lo que en realidad son esos sonidos: dedos rascando o golpeando una superficie, el sonido del cepillado del pelo, manos frotando o manipulando telas, aplastamiento de cáscaras de huevo, arrugar un material flexible (como el papel). YouTube está PLAGADO de este tipo de videos para masturbarse la cabeza.

Detonantes por la interpretación del rol de atencional personal

La ASMR se desencadena al recibir una tierna atención personal (como la que da al recostarse sobre otra persona), sobre todo aquellas en que se combinan el tacto y la expresión vocal, como sucede al cortarse el pelo, pintarse las uñas, limpiar las orejas o recibir masajes de espalda, mientras la persona que lo realiza habla en voz baja con quien lo recibe.

Detonantes por la interpretación del rol clínico

Dentro de la categoría de videos ASMR que simulan atención personal, hay una un poco más pequeña para aquellas que muestran específicamente a las ‘influencers’ del tema (que parece que reciben el nombre de ASMRtist) haciendo su labor a través de la cámara. Algo interesante, es que las usuarias que consumen este tipo de contenido, son conscientes de que ese ‘trato personal’ no es específicamente para ellas, que son una receptora genérica de esos cuidados, por lo que en todo momento tiene claro que se trata de una simulación. Algo que no es novedad y está presente en varias actividades, pero que en este caso particular se da de forma digital.

¿Conclusiones?

Tal vez los videos ASMR, utilizados de esta manera, pueden resultar reprochables desde enfoques morales, como cuando se habla desde el prejuicio de la masturbación, el sexo, dormir, comer, y otras prácticas sociales que se atacan moralmente. Paradógicas críticas, ya que esos conceptos morales son totalmente productivistas, y el productivismo está en las antípodas de lo moral.

¿Están bien o están mal?
A riesgo de ser tomada por estúpida, responderé con otra pregunta: ¿Qué importa?

Creo que lo que deberíamos en realidad plantearnos, no es sobre si es o no lícito que las personas busquemos formas de lograr que la realidad nos resulte más placentera. Tenemos el derecho a ser todo lo felices que se nos cante, no sólo lo que podamos, y allí está la discusión de fondo.

Hasta tanto… ya vendrá el 5G.

¡Happy Hacking!

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Pablo Lozano

Periodista, ex directora, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker.

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