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La educación es esencial, las docentes NO

Desde el comienzo de la cuarentena en marzo del 2020 que la vida de todas dio un giro. Algunas tuvieron que comenzar a trabajar desde la casa, otras a estudiar desde ahí, las desempleadas pensar cómo parar la olla cuando no hay ingresos fijos, y el personal de salud (médicas, enfermeras, personal de limpieza y seguridad, todas las que hacen que el sistema de salud funcione) dando todo y más. A estás últimas se las aplaudía desde las ventanas y los balcones y no faltó quien creyendo ser “atinada” escrachó casas y prendió fuego los autos de las mismas. Pero hubo un sector que fue el menos aplaudido y el más repudiado: las docentes. Para quienes estamos en el ambiente ya es moneda corriente y no somos más heroínas que para las pibas a quienes les dejamos algo en el camino.

LOS MEDIOS Y LA TERGIVERSACIÓN

Incontable cantidad de veces en los medios de (des)información aparecían zócalos de texto haciendo alusión a que no había clases. Cuando la comunidad educativa del país estaba adaptándose para que todas las estudiantes tuvieran acceso a la educación y además de esto contener y aguantar al sistema educativo que no estaba preparado para semejante tarea. No por falta de capacidad (eso es evidente) sino por el abandono por parte del Estado.

Contar con computadoras, internet en casa y además el uso y manejo de los programas para dar y armar clases de manera virtual fue un desafío, para muchas, inesperado. Luego de 4 años de macrismo, elcorte del Plan Conectar Igualdad marcó aún más la brecha social en el acceso a la tecnología y se vio reflejado en las miles de niñas, adolescentes y docentes sin equipamiento. Esas mismas políticas y personas que ayer se quejaban de que a las pibas les daban computadoras que después “iban a vender” hoy levantan las banderas de la educación como derecho irrefutable, exigiendo que las docentes y las estudiantes pongan el cuerpo en las aulas. ¿Pero que tipo de educación pregonan? ¿Bajo qué condiciones y asumiendo que riesgos? ¿Realmente les interesa la educación?

LAS MISMAS VAGAS DE SIEMPRE

Trabajan 4 horas por día y tienen 3 meses de vacaciones” una terrible inequidad, de aquel que puede ir a la escuela privada versus aquel que tiene que “caer en la escuela pública“. Frases “célebres” de ex-mandatarias sobre la educación y sobre la educación pública, la primera de Cristina Fernández y la segunda de Mauricio Macri , egresado del Newman , que a duras penas sabía leer. No es una comparación ni caer en el discurso de que “son lo mismo” , no lo son. Si a políticas educativas nos referimos hay un abismo enorme entre Cristina y Macri. Pero ese discurso y esa mirada hacia la docencia y las docentes está instaurado en la sociedad. Todas ponen en discusión cuánto debería cobrar una docente, cómo debería enseñar, si debe o no hacer paro, porque sus hijas se quedan sin clases, ¿qué concepto se tiene de la docente? ¿cuál es nuestro rol en la sociedad según el criterio de estás gentes?

En el caso puntual de Mendoza, donde gobierna Rodolfo Suárez no sólo no se percibió aumento desde 2019 sino que las paritarias del 2020 fueron autoritarias y el aumento terminó por decreto, en un contexto donde salir a las calles no era una alternativa. Pero parece que las vejaciones hacia el claustro docente son moneda corriente y lo ejercen desde abajo hasta arriba. Días atrás la Corte Suprema falló (una amiga diría: “literal”) de forma virtual a favor de la presencialidad de las clases en el AMBA donde la presidenta Fernández por decreto había determinado lo contrario por el incremento de casos y la emergencia sanitaria. Esto último tampoco se replicó en las mayorías de las provincia y una horda de interesadas por la educación y el futuro de las niñas y las adolescentes expresó su “preocupación”. Así fue que el otoño empezó a hacer estragos y el frío nos encontró en aulas con temperaturas bajo cero, ventanas abiertas y tapadas con frazadas.

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Con frío no se puede pensar

Sí, las temperaturas a lo largo del país comenzaron a decender abruptamente y aún así la presencialidad es obligatoria que no nos sorprenda cuando las calderas en Moreno explotaron matando a compañeras de la educación, que el Ítem Aula dejaba a docentes sin sueldo, cuando a las docentes que daban positivo las intimaban a trabajar igual porque “estaban en casa”, cuando a principio de año arrancaron las clases y la infraestructura no estaban en condiciones para la apertura e inicio de clases. Tampoco nos olvidemos de las compañeras que perdimos en el camino por negligencia y abandono de parte del Estado, sometiéndonos a una presencialidad obligatoria con una inmunización lenta y deficiente. Estas no son condiciones dignas para estudiar ni para enseñar, ir a la escuela con este panorama es doblemente tortuoso, riesgoso y violento.

Este contexto de enseñanza y sometimiento nos invita a repensar el sistema educativo, a romper los lazos de dominación que ejercen el Estado hacia las trabajadoras de la educación, a construir y adaptar los procesos de aprendizajes de cada niña y adolescente, sin ponerlas en riesgo y sin poner en riesgo al cuerpo docente, adaptar las instituciones a las necesidades actuales. Si lo que realmente importara fuera la educación y su calidad esto no estaría pasando. Repensar la educación es necesario y para cerrar cito a la dibujante y psicopedagoga italiana Francesco Tonucci: “Sea presencial o virtual, hay que pensar otra escuela”.

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Natalia Villalobos

Profesora de Historia. Militante feminista.

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