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5 Razones para NO usar Brave: el navegador que paga a las usuarias

Brave es un navegador que paga a quien lo usa, así como suena. Resulta que me encanta probar navegadores, me parece una de las cosas más divertidas del universo desde que instalé Netscape allá por 1996 (yo no soy calva al cuete). Me encantó poder salir de la lógica de Internet Explorer, porque Netscape era mucho mejor y porque jamás había pensado que se pudieran instalar programas distintos de los que te clavaba Windows. Así que de alguna manera Netscape fue mi puerta al mundo del software libre, por una cuestión de conciencia.

Luego de pasar por varios navegadores diferentes, me topé con Flock, allá por 2005, que era un navegador que recomendaban por su capacidad de interactuar con las redes que en ese momento sí eran sociales (y no eran ni Facebook ni Instagram ni WhatsApp ni ninguna de estas pestes que tenemos en la actualidad).

Desde diversos lugares nos han estado pidiendo que probemos Brave, e íbamos a dedicarle una semana de uso desde hoy en adelante, para poder compartir con nuestras lectoras nuestra evaluación, ya que en principio nos parecía una alternativa muy interesante. Pero lo cierto es que ni hemos llegado a bajarlo esta vez, así que esta nota estará referida a contarte por qué no probamos Brave.

Brave: el navegador que miente

Nos lo pidieron en Twitter, en Facebook y por email y hasta nos mandaron una nota que seguro es paga (por lo menos falta de visión crítica). Había que tratar de probarlo de puro demagogas, pero también para darnos el gustito de jugar con un chiche nuevo. Pero cuando ingresamos en la web de Brave para encontrar el link de descarga, vimos rápidamente cómo el navegador es peligroso para la libertad de las usuarias y a la misma vez, miente sobre su ‘novedad’.

Se trata de un navegador de uso gratuito, que obtiene sus ganancias de un modelo que intentó implementar Firefox allá por el 2014 cuando a la gente de esa fundación se le ocurrió cagarse de pleno en su trayectoria y dedicarse a vender la información de sus usuarias.

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La gente que desarrolla Brave lucra haciéndote habilitar anuncios en ciertos sitios, situación con la que ganás BAT (mejor sería que fuera VAT, específicamente Vat69) que es un token (algo así como un bono para tomar deuda privada) que usás para ‘pagar’ a tus creadoras de contenido preferidas. Eso significa, que Brave se inventa la plata con la que van a ganar ellas, decide cuánto ganan y te tira unas chirolas a vos, todo esto utilizando tu hardware para beneficiarse económicamente, pero presentado como si fuera algo bueno.

Brave: Un navegador que es nuevo desde hace rato

Aquí opinamos que las criptomonedas pueden ser una forma de terminar con la trata digital de personas, los bancos y las empresas periodísticas. Esto es simple: si en lugar de ver publicidad pudieras prestar, voluntariamente, una porción de tu navegador para que una web mine criptomonedas, entonces una web se financia con tu visita. Con eso estamos completamente de acuerdo, pero Brave lo que busca es ser la intermediaria, minar con tu hardware y para colmo repertir “sus” ganancias con vos y la web que visitaste, como si hubieran hecho algo más que producir un software pedorro y mentiroso que se presenta como ético.

No instalé Brave, porque ya lo hemos probado antes. Es un navegador que nos generó sospechas en 2017 y que habíamos denunciado en 2016. Llevan 4 años, al menos, de intentos maliciosos para con las usuarias. Esta vez volvieron con el concepto de “Brave es un navegador que paga a quien lo usa”, pero no es más que una suerte de ataque man in the middle que requiere de tu consentimiento pero no de tu voluntad.

Básicamente lo que hace este navegador es bloquear cierto tipo de publicidades y pagar por otro tipo de ellas, y en caso de que lo habilites, te paga. Algo así como que te paguen por fumar. Si te gusta fumar, todo bien, el tema es que te pongas a fumar porque te hace falta el mango o porque no sabés que hace daño y te lo tomás en joda, lo que transforma este pedorrísimo software en una amenaza, porque obtiene ganancias de tu ignorancia y no te advierte pormenorizadamente de qué se trata.

Tal vez la gente que lo desarrolló sea macrista.

Dicho todo lo anterior, vamos a detallarte sus funciones, porque creemos que más allá de lo que nosotras opinemos, está bueno que vos puedas decidir lo que te parezca.

Brave: el navegador que paga a las usuarias

Es un navegador que dispone de una gama de funciones destinadas a buscar anonimato y seguridad. En su menú de seguridad podés encontrar un resumen de todo lo que está bloqueado o permitido en cada página que abrís. En ese mismo lugar podés controlar su configuración, como la protección de seguimiento, forzar conexiones HTTPS y bloquear secuencias de comandos y cookies, entre otras funciones. Si te estás asombrando, te cuento que todas son funciones que podés encontrar en otros navegadores, realmente no hay razón para usarlo.

Respecto de la velocidad, dice la gente que lo desarrolla que logra un aumento de hasta 7x en dispostivos móviles y de 3x en desktop, pero esta redactora se atreve a pensar que se logra simplemente dejando de cargar código (porque esos ads con los que la gente vende tu identidad, también consumen memoria).

En cuanto a estética y personalización, al igual que el resto de los navegadores permite este tipo de configuración e incluye un modo oscuro (que debería ser el único modo en que funcione un navegador que lleva años rayando lo nefasto).

Como está basado en Chrome, realmente no tiene muchas diferencias con ese navegador. Tal vez la más flagrante sea que no podés iniciar sesión con tu cuenta de Google y que viene con DuckDuckGo como buscador por defecto (algo aplaudible, pero que seguramente está allí para hacerse pasar por un navegador ético).

Una función que sí está buena es la que permite utilizar Tor para navegar en modo privado, pero no se trata de una que no exista en otras alternativas para navegar, que a diferencia de Brave, sí son éticas.

¿Por qué Brave es el navegador que paga a las usuarias?

Se trata de un elemento comercial para lograr financiamiento y aumentar usuarias. Eso que te pagan a vos, es lo que ellas invierten de la plata que producen para que vos recomiendes su uso y te engañes pensando que estás ganando dinero.

Se trata de una plataforma publicitaria basada en Blockchain, en la que tanto creadoras de contenido como usuarias son recompensadas a través de una criptomoneda llamada BAT y tokens que la plataforma distribuye cada mes. Ellas dicen que es gratis, pero estás pagando con tu hardware, así que de gratis no tiene nada.

El valor del bat, en este momento, es de 0.1965 dólares y podés comprarlo sin necesidad de utilizar este software en más de 10 exchanges, que son casas de compra y venta de monedas, como Binance. Aseguran que el retorno de inversión (ROI, por sus siglas en inglés) es del 12,67% lo que lo transformaría en una buena inversión para algunas, pero como también es una mentira, será difícil que sea así. Si mirás los chart en Cryptowat.ch vas a ver que la pérdida anual que ha tenido es del 11.25%.

En fin, si estabas pensando en utilizar Brave, te recomendamos evitarlo. Ah, y sí, el título dice que daría 5 razones para no usar Brave. Hay más, disculpame.

¡Happy Hacking!

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