¡A peinar la cuarentena! Ideas para no enfermarnos ni enfermar a otras

series para ver en cuarentena

No sé a vos, pero a mí el coronavirus me tiene algo podrida, aunque no deja de inquietarme esta sensación de apocalipsis permanente y la preocupación que existe a nivel global. Todavía no tengo claro hasta qué punto me atemoriza y hasta qué punto me genera conciencia el hecho de que el 100% de los contenidos a los que se puede acceder tienen esta enfermedad como protagonista o argumento, y esta nota no será la excepción, pero intentaremos no caer en el monólogo general en adelante.

Se nos ocurre que estaría bueno hacer un gran listado comunitario, de series, películas, juegos, libros, aplicaciones, manualidades, trabajos freelance y cuanta otra cosa pueda hacernos tolerable el encierro, porque se avizora que el 31 de marzo sólo cambiará el mes y realmente es muy importante que no rompamos la cuarentena, para cuidarnos y cuidar a las demás. Ojalá pronto deba hacerme un tacto rectal con la frase anterior, pero por las dudas de que no, tiramos la primera piedra con una serie que ya recomendamos, pero con la que nos parece bueno insistir.

Se trata de Mr. Robot. Debo confesar que no ví la serie hasta que nuestra compañera Galleguindio Ramírez escribió sobre ella, allá por julio de 2015, apenas unos días luego del estreno, que fue el 24 de junio de ese año. Al igual que cualquiera que tenga una profesión en la que se basa una serie, me enferma cuando modifican cosas por efectismo o demuestran total ignorancia sólo por hacer más verosimil un relato (el caso de las montañas de Villa Gesell de X-Men es un buen ejemplo). Si hablamos de hackear, hasta llegar a Mr. Robot no me había topado JAMÁS con un contenido realista. Pero, como Galleguindio destacaba el realismo de la serie, me dio curiosidad y empecé a mirarla.

Villa Gesell según X-Men

Se trata de una serie muy realista: lo que muestran las pantallas como ataques son, efectivamente, ataques. Eso que se ve en la pantalla, es REAL, con la salvedad de que debe haberse ejecutado en un entorno de laboratorio, lo que hace que sea una simulación de un ataque, sería como si en una serie de guerra usaran armas y balas de verdad, sólo que sin matar a nadie.

Mr. Robot narra la vida de una hacker, centrada en la corriente cyberpunk, que se plantea algo que las hackers que participamos de movimientos sociales nos planteamos a diario: cómo utilizar nuestros conocimientos para generar un mundo más justo, más igualitario, más equitativo, cómo podemos usar nuestra capacidad para resolver injusticias, sin quedarnos en la cosmética de las soluciones prácticas ni la comodidad de poder hacerlo de forma remota.

Como hacker, me dedico a la ingeniería social, pero no me gusta cagar a nadie, eso hace que si quiero vivir del hacking, tenga muy pocas clientas, producto de que lo que más me piden, incluye perjudicar a otras personas y… ¡Yo no soy una delincuente! ¡Soy Hacker! Así que con mucho esfuerzo fui logrando un equilibrio ético en mi actividad profesional, desestimando miles y miles de pedidos de perjudicar a otras personas. Durante casi 7 años me dediqué exclusivamente a hackear, era mi principal ingreso, hasta que las condiciones en las que vivimos las hackers me hicieron buscar otras actividades. Lo interesante, es que el 100% de quienes compartíamos equipo en ese trabajo, hoy, sin dejar el hacking, nos dedicamos a otra cosa. Tal vez los motivos sean los mismos, me atrevo a pensar que sí.

Las hackers trabajamos en solitario, es un mundo intangible, sin voces, sin abrazos, en el que las compañeras e interlocutoras no tienen cuerpo. Trabajamos en una o varias computadoras a la vez, en ocasiones en cada computadora tenemos abiertas varias sesiones, por motivos lógicos, tenemos poca visibilidad social, porque aunque no estemos perjudicando a nadie, mucha gente nos asocia al delito, y resulta que además nuestros juicios son rimbombantes, por lo que existe la presión social y mediática sobre la justicia que seguramente te condene para no dejar libre a una persona acusada de hackear, antes de buscar la verdad para aplicar justicia en un determinado caso.

Jugar solas

Hackear tiene cositas muy lindas cuando se lo hace con otras compañeras, porque desaparece un poco la soledad, pero luego de unos años te das cuenta de que tus compañeras no tienen voz, no les podés dar un abrazo, no les llamás por teléfono, son un nick y un montón de texto en una casilla de chat, en un email, en algún mensaje en algún celular, pero no tienen cuerpo.

Hackear en compañía genera una relación muy diferente a la que una esperaría. Le he prestado dinero -mucho- a gente cuyo rostro nunca vi, cuyo nombre desconozco, gente de cuya existencia podría dudar al 100%, porque no me consta ni quiénes son ni dónde viven, ni siquiera se si no me están atacando a mí, y lo he hecho con mucho gusto y total confianza de que el dinero volvería cuando yo lo necesitara. Efectivamente así fue.

Pasé más de 7 años festejando logros y llorando derrotas, agarrando la reja de la habitación en la que trabajaba, apretándola con muchas ganas de arrancarla para que deje entrar más luz, para pensar que no estaba ahí y poder sobrellevar la sensación de encierro y amordazamiento.

Así que los cachetazos y los triunfos se aguantan en solitario y soportando la desazón de la gente que te quiere. Una soledad muy sola. Siempre me aseguré de no estar cometiendo delitos, estudié no sólo sistemas sino también legislación, porque hay cosas que a una le pueden parecer muy bien pero resultar un delito en alguna parte del mundo, o perjudicar a gente que en definitiva es igual a las personas que una intenta ayudar.

Mr. Robot es realista no sólo en la técnica de sus ataques, sino en los lazos sociales que construye una hacker y las características de esa vida poco comprendida. Somos programadoras, somos diseñadoras, somos artistas, somos mucho de lo que muestra la serie y somos más, pero la forma en la que está planteada la serie es muy representativa.

Lo que más me llamó la atención es lo social. Esa forma de vida, efectivamente, es muy común entre hackers. Lo sé por haberlo charlado con hackers de distintas partes del globo -no sólo nos interesa resolver problemas ajenos- y el 100% de las hackers con las que hablé, podían identificar en su propia vida detalles como el de los párrafos anteriores, no a todas las hacía infelices, pero esos elementos sí formaban parte de su vida.

Aaron Swartz – Un ejemplo de persona, militante y hacker. Deberías conocer su vida.

Si Sam Esmail, las guionistas y las actrices de la serie -y cuanta otra persona haya tenido que ver- hablaron o no con hackers reales, es algo que desconozco, pero si no lo hicieron, tiene una capacidad empática extraordinaria. Claro, no está excenta de detalles rimbombantes, porque hackear no es tan glamoroso como te cuentan.

Hasta el momento la serie cuenta con 4 temporadas publicadas. En lo personal, creo que el trasvase entre temporadas podría haberse guiado menos por métricas y diálogo social, pero eso ya es una cuestión de que a las que hacemos plomería y vemos una serie de plomería, nos gusta ver cosas de la plomería. Una serie por demás recomendable que podés encontrar en los enlaces que siguen, que hoy 19 de Marzo de 2019, están online pero tal vez en el futuro no lo estén producto de la costumbre de cercenar la libertad para obtener beneficios económicos que tienen las estúpidas que dominan el sistema. Así que ¡apurate!

Temporada 1

Temporada 2

Temporada 3

Temporada 4

¿Y vos? ¿Qué recomendás?

¡Happy Hacking!

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