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Trackeame ésta

Durante algunos años ‘cultivé’ perfiles en redes antisociales con el objetivo de que, ya que no podía evitar que alguien subiera una foto mía, al menos Facebook crea que esas fotos son de otra persona. Y tuve bastante éxito manteniéndome así durante algunos años, hasta que finalmente perdí cuando la cantidad de fotos que habían subido otras personas contra las que subí yo les permitió identificarme. A eso le decía ‘envenenar el agua’.

Actualmente es muy difícil lograr algo como eso, antes no lo era tanto, con dedicación alcanzaba, pero el nivel de trackeo es tan espeluznante que suena por demás ingenuo. Facebook hace eso para vender nuestra identidad, igual que Google, el tema es que quien compra nuestra identidad busca vendernos un producto y para eso busca un perfil de compradora que coincida con la nuestra. Se paga por clic y por impresión (cuando ves algo se cuenta como impresión, aunque no hagas clic), Facebook sabe quiénes somos y cómo estimularnos, entonces busca a la anunciante que quiere pagar por nuestros gustos para vendernos algo del suyo. Ahora… ¿y si le envenenamos el agua a las anunciantes en lugar de a Facebook? El combo es genial: Facebook terminará estafando a las anunciantes y todo su negocio puede caer.

Sí, y existe Buycott y un sin fin de apps como estas que no han tirado abajo el sistema, pero esta es una forma bellísima de hacer que las clientas de la trata digital de personas compren pescado podrido, simplemente porque los anuncios que veremos será de gente que pagó para mostrárselos a otra persona. Y si te pago por algo que no me das… ¿seguiré comprando?

Hoy te hablamos de Track This, un emprendimiento de Mozilla para trollear a las anunciantes que hacen posible que nos dominen con tanta precisión, porque son quienes ponen el financiamiento de este andamiaje de vulneración de derechos que, irónicamente, financia la existencia de emprendimientos comerciales en internet.

¿Cómo funciona? Fácil: abre 100 pestañas de cualquier cosa y nos inyecta cookies falsas (porque adulteran nuestro historial), esas cookies es lo que revisan Google, Facebook, Instagram y los gobiernos del mundo. Si no responden a nuestros gustos e intereses… no somos nosotras. El resultado es que alguien que pagó por 1000 impresiones de personas de 18 años, mujeres, interesadas en tecnología, con formación académica y propensión a viajar en una low cost, termine mostrando esos anuncios a cuarentonas, hombres, interesadas en la industria de la madera que no tiene un mango para viajar.

¡Ta boneto! ¿No?

«¿Sentís que las anunciantes de Internet te conocen demasiado bien? Es porque te conocen demasiado bien. Permitinos abrir 100 pestañas de locura pura para engañar a las rastreadoras y hacerles creer que sos otra persona» versa la presentación del proyecto en la web oficial.

Para usarla, simplemente tenés que elegir un alterego, que será la identidad que le diremos a las anunciantes que tenemos. Podés elegir entre 4 diferentes, son 4 perfiles genéricos.

Un clic y a divertirse che. Como dicen también en Track This: se trata de un nuevo tipo de incógnito.

¡Happy Hacking!

Periodista, ex directora, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker.