8 errores comunes a la hora de comprar un celular

El negocio de vender tecnología se basa en nuestra ignorancia. Así, cuando Android acababa de salir al mercado, las teleoperadoras te ofrecían un teléfono con ‘WhatsApp’ (como si esas empresas tuvieran posibilidades de vender la app) y te cobraban más caro por ese anuncio. No es más que un anuncio: este teléfono tiene preinstalado WhatsApp. Hoy muchas personas saben que se trata de un app que puede instalarse en cualquier teléfono con un sistema compatible. Pero te venden eso porque buscan obtener dinero de nuestra ignorancia y además venderte un teléfono. Hoy te contamos algunos errores comunes a la hora de elegir un aparato.

La inmensa cantidad de dispositivos disponibles y lo honerosos que resultan al bolsillo de la mayoría (que hoy ve menoscabado duramente su poder adquisitivo producto de la pseudo gestión Macri y su gabinete de CEOs que gobiernan a ‘prueba y error’). Si a eso sumamos que la mayoría de las personas no tiene conocimientos sobre hardware, el combo es realmente potente: gente comprando carísimo algo cuyas funciones desconocen. Aquí van los errores.

1) Dejarnos llevar por las ofertas de nuestra teleoperadora

Las teleoperadoras viven de que tengamos smartphones, si te ofrecen uno u otro es porque obtienen más beneficios, pero eso no significa que se trate de un teléfono superior. Por lo general cuando se está por terminar un contrato, estas empresas nos llaman y luego de halagarnos un rato nos ofrecen un teléfono ya que somos una buena cliente. Incluso llegan a presionar para que aceptemos más rápido. Este es un error muy importante. Peguntate: ¿realmente hiciste algo para merecerte el premio a la mejor cliente del año? Lo que busca esta gente es que te quedes dos años más con ellas y que pagues más de lo que ya pagás, por eso te venden un teléfono.

De igual manera, lo que hay que hacer es no aceptar de buenas a primeras, sino meditarlo, no importa cuán de último momento y ni cuán corta se la duración de la propuesta. Esta es una técnica de comercialización, por lo que van a intentar repetirlo. Alguna vez me dieron Internet gratis durante un año producto de mi negativa a aceptar permanecer en la empresa a la que pagaba la conexión. Casos como el mío hay de a cientos.

2) Cuando comprás un teléfono las especificaciones técnicas son sólo una parte

Las fichas técnicas son una de las ayudas más importantes a la hora de elegir un teléfono. En estas fichas podés ver qué procesador lleva cada uno, cuánta memoria tiene, el tamaño, peso, resolución de pantalla, la cantidad de megapíxeles de la cámara de fotos y más.

Estos datos son importantes, pero no deberían ser determinantes. Un procesador de ocho núcleos no es necesariamente mejor que uno de cuatro, así como una cámara de 20 megapíxeles puede tomar fotos de una calidad inferior a una de 12. Por otra parte, la optimización del sistema puede repercutir en que un teléfono de menores especificaciones tenga un mejor rendimiento que uno más robusto.

Lo que hace que un teléfono sea superior en rendimiento a otro no es su hardware sino la forma en que ese hardware se relaciona entre sí y con el sistema operativo. Eso lo define la gama, pero no el precio ni la cantidad de memoria RAM ni similares. La clave para elegir el mejor teléfono es pensar en uno que se adapte a tus necesidades. ¿Para qué querés una cámara de 20 megapíxels si no vas a usarla? ¿Sirve un smartphone en zonas con poca señal? Ésas pregunta más orientadoras.

3) Gastar demasiado dinero en algo que no te hace falta

Un presupuesto alto por lo general viene acompañado de un diseño más bonito (es como una torta mejor decorada), pero además de su belleza también viene con una experiencia de uso más agradable. Pero tampoco es garantía de nada.

Elegir un teléfono que ofrece más de lo que necesitás o funciones que no vas a usar es un grave error. ¿Tenés en claro para qué vas a usarlo? ¿Vas a hacer llamadas, mensajear vía whatsapp y chequear redes antisociales? Un teléfono barato, en estos temas, funciona prácticamente igual que uno más caro, y te permite dejar el dinero restante para comprar accesorios como auriculares, bancos de carga o tarjetas microSD de alta capacidad, que es algo que te va a hacer mucho más feliz que una pantalla curva.

4) Gastar muy poco

A ver, prácticamente no hay personas en Argentina que tengan todo el dinero que quisieran. Me imagino que en el mundo en general es igual (se trata de una cuestión inherente al capitalismo). Pero una cosa es no tener todo lo que querríamos y otra achicar gastos en cosas que son útiles. Podés dejar de comer lomo y abaratar el presupuesto pero no dejar de comer. En esto es lo mismo: comprate un teléfono que sirva para lo que lo querés, no más, no menos.

Si no tenés claro qué es lo que necesitás (y además, como muchas hacen, no vas a dedicar tiempo a pensar qué es lo que necesitás), lo recomendable es comprar el mejor teléfono que nuestro bolsillo pueda pagar. Esto va a permitirte sacar mejor provecho del aparato en caso de que en el futuro decidas exprimirlo un poco más (y creeme que suele pasar).

5) Primerear es caro

Los teléfonos y las ofertas de las teleoperadoras dependen directamente del mercado. Si comprás cuando todas compran, esta gente sube los precios. Sí, ya sé que contradice la teoría de la oferta y la demanda, pero lo que pasa es que esa teoría es mentira: siempre te van a sacar todo lo que puedan, y si pueden poco, es porque hay pocas ofertas. Si los derechos de las consumidoras existieran fueran reales (porque en países como Argentina son prácticamente una formalidad) esto sería diferente. Pero no lo es. Nos imponen lógicas de mercado que sólo benefician a las poderosas y en medio, nos dicen que no compremos así los precios bajan. Los precios no bajan porque no compramos sino porque nos estaban cobrando demasiado antes. Las multimillonarias no lo son justamente por ganar poco dinero.

Comprar el teléfono más potente y novedoso es comprar primero y más caro. Los teléfonos nuevos, en un par de meses se ven desplazados por otros más nuevos y ese loop lleva a que todo baje de precio constantemente. Todo depende de la marca. Empresas como Sony, HTC o Apple muy rara vez hacen rebajas, pero sí lo hacen constantemente otras empresas como Motorola, LG o Samsung. También tené en cuenta que las mejores ofertas son sobre los teléfonos más caros, por lo que el mayor descuento no significa el mayor ahorro de tus ingresos sino respecto del aparato más caro.

6) Malas ofertas

Días que apuntan a generar altos ingresos para las clases dominantes no son los mejores para obtener beneficios si no formás parte de esas castas. Los Black Friday o los Cibermonday y similares por lo general suelen ser sólo una marca comercial con la que se denomina a un día en que mucha gente se pasa horas frente a una computadora buscando cómo ventajear a una multinacional. Yo que vos lo reveería. De igual manera, sí existen algunas ofertas en días como esos, por lo que lo mejor es aprender a usar los buscadores que esos sitios proveen.

7) Los pequeños detalles

La felicidad o tristeza a la hora de usar un teléfono por lo general reside en los pequeños detalles. Hay situaciones realmente nimias que pueden arruinar nuestra experiencia de uso de un teléfono. No necesariamente significa un mal diseño o un mal producto, sino una mala elección: compramos algo que no nos gusta. Quien esto escribe no tolera los equipos Samsung. Además de pésimos me resultan incómodos, pero eso no hace que el aparato sea necesariamente malo, sólo que no previeron que gente como yo podría comprar uno. La ubicación de los botones, los materiales de la carcasa o la curvatura del teléfono son importantes. Si sos de andar mucho con el teléfono en la mano, probablemente te inclines a una carcasa con una textura que permita que no se te esté resbalando a cada rato. A esos detalles me refiero.

Lo mejor es probarlo un rato antes de comprarlo. Pero usarlo como usás un teléfono y ahí concluir si te resulta cómodo o no.

8) Los teléfonos del año pasado siguen siendo una gran alternativa

La obsolescencia programada no está pensada para como etapas en las que mejorar la tecnología y su rendimiento, sino como una forma de que una misma empresa te venda dos productos. Si algo sucede de manera constante es que se concentra la riqueza cada vez en menos bolsillos. La mayoría de las personas no puede, piensa en ni necesita comprarse un smartphone. Si vos, que sí podés, necesitás y pensás comprar uno, te comprás un teléfono para toda la vida las fabricantes ganan menos. Lo mejor para ellas es que quieras comprarte uno sin necesitarlo y por eso dejan obsoletos equipos realmente nuevos.

Por lo general, comprar un teléfono de alta gama del año anterior es bastante más económico que uno de media gama recién salido al mercado, y no hay punto de comparación entre uno y otro.

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Periodista, ex directora de algunos medios, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker. Directora de RevistaPPP.com. @PabloLozano13

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