Mirá online uno de los juicios más importantes de la historia argentina

Presenciar un hecho histórico es una experiencia realmente intensa a la que rara vez tenemos acceso. Hoy te invitamos a presenciar, y en su defecto ver por Internet un juicio profundamente trascendental que se viene realizando desde hace algunos años. Los crímenes de lesa humanidad no prescriben, porque son delitos que se siguen cometiendo a lo largo del tiempo, no se agotan. Cuando las valientes militares, esas patriotas que defendieron el país robando, torturando y violando gente atada a una cama (y sostenían que violar, torturar y robar bebés era su trabajo), es claro que no esperaban que el pueblo las juzgue. Por las dudas desaparecieron a las personas que asesinaron y a sus hijas, a sus amigas, a sus familiares -y un nefasto etcétera- para que no queden rastros, borraron las pruebas, demolieron edificios, rompieron picanas (aunque las baterías que usaban para torturar en el palacio de policía Mendocino, todavía se encuentran allí, como una bárbara muestra de impunidad). Es claro que esto fue hecho con el fin de procurarse impunidad. Hoy las estamos juzgando.

Allí en el banquillo están no sólo algunas de las responsables integrantes de la policía, militares y además están algunas de las patas judiciales/civiles de todo esto. Sin su participación, los delitos que cometió la dictadura se habrían juzgado mucho antes, han sido determinantes en generar una injusticia y con su accionar han prologando 40 años los delitos cometidos por las apátridas sentadas en el banquillo de las acusadas. Esta gente, cuando las madres, abuelas, amigas o cualquier persona recurría a la justicia para denunciar que habían secuestrado a sus hijas, puesto bombas, asesinado a alguien, saqueado una casa, desaparecido a una bebé, no sólo rechazaban las denuncias, además hacían condenaban a las denunciantes a pagar enormes sumas de dinero por haber hecho esa denuncia que ellas rechazaban como funcionarias del estado (total denegación de justicia). Algo que a todas luces busca castigar a quienes denunciaban, generar un perjuicio económico y amedrentar a las demás, desalentar que personas sin ingresos -y los sectores populares participaban muy activamente en la época, por lo que eran una porción significativa- denunciaran lo que estaba sucediendo durante la dictadura ante la justicia.

En la actualidad se rompe el cerco de silencio cómplice -impuesto por las empresas periodísticas, todavía hoy colaboradoras de esa dictadura- con las cobardes violadoras, asesinas, torturadoras, ladronas de bebés, viles y rateras que con poder o en calidad de acólitas perpetraban delitos tan crueles que en incluso en la actualidad cuesta narrar. Hoy están siendo juzgadas. Los juicios habitualmente se dan los días Lunes y Martes de cada semana, podés ir, sólo necesitás tu DNI para entrar en la sala. Estos juicios se están haciendo en el primer piso de los tribunales federales (España y Pedro Molina de Ciudad). Eventualmente el día del juicio cambia, pero esto podés chequearlo en el blog de los juicios.

Eso que sucede en esos tribunales es historia y producto de la lucha de gente incalificablemente valiente, gente que no ha buscado en ningún momento vengarse de quienes destruyeron su vida o la de las demás, sino que por el contrario buscaron justicia. Le pidieron a ese mismo estado que encuentre, persiga y juzgue a las responsables de estas aberraciones. La altura, la coherencia, el compromiso con los derechos humanos, la entrega y tantas otras características de quienes lucharon -y luchan- a lo largo de 40 años por lograr justicia cobran una luz distinta, más real, más humana, cuando se ve lo sucedido en los juicios.

Ahí están las mamás y las abuelas, las compañeras, todas, peleando por sus hijas, las hermanas, las amigas, reclamando por lo que le pasó a otras personas y enfrentando cara a cara a algunas de las responsables. Enfrentar a quien te violó tabicada en una celda 18 veces por día durante meses, a quien asesinó a tu esposa, a quien te torturó, o a quien hizo algo de o todo eso a nuestras compañeras es un acto  de entereza mucho más intenso y comprometido. Declarar ante tus torturadoras, que miran aun impunes tu denuncia, requiere de una valentía y un compromiso con la justicia que va mucho más allá de banderas políticas. Actualmente el juicio se encuentra en instancia de alegatos, hoy está finalizando el suyo el Dr. Pablo Salinas y la semana próxima empezarán los alegatos de quienes defienden a las lacras que estamos juzgando, que en este momento, encuentran juicio justo, en cárceles con condiciones que las mismas militantes de derechos humanos se encargan de denunciar, allí están esas militantes, sin buscar venganza, construyendo un mundo mejor, a diario, aunque cueste, con el dolor de lo sucedido y sin temor a arriesgar lo que sea necesario en esa búsqueda de justicia y un mundo donde quepamos todas.

El juicio se transmite online y podés ver la transmisión desde tu casa o desde cualquier aparato conectado a Internet que soporte flash. Aquí te recomendamos ir los Lunes y Martes alrededor de las 10.30 a los tribunales federales, pero cuando no puedas hacerlo, bien podés darle play al reproductor que sigue.

Tiempos como los que pasamos, en que el gobierno nacional en lugar de apoyar la resolución de esos delitos hace guiños en el sentido de la impunidad del genocidio, hoy que ya muchas Madres y Abuelas de plaza de Mayo, muchas compañeras y otras luchadoras de este tiempo nos faltan porque se las llevó la vida, es más importante que nunca esta presente, pidiendo justicia.

Podés verlo online desde aquí:

¡30.000 compañeras y compañeros detenidas desaparecidas!
¡PRESENTES!
¡AHORA!
¡Y SIEMPRE!

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Periodista, ex directora de algunos medios, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker. @PabloLozano13

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