Fallo: “Patentar semillas, es como intentar patentar el lenguaje”

En estos últimos días Monsanto recibió un golpe más de nuestra justicia federal que se suma a las decenas de juicios que viene perdiendo la Multinacional a nivel global en los últimos años.

Una Corte Federal dijo que Monsanto no podrá patentar la semilla porque eso sería como si una escritora quisiera patentar el lenguaje.
Cuando leí el informe la verdad, no podía creerlo. Por fín la justicia se hace eco de millones de activistas en su pelea contra un modelo agricola que siembra dinero y ha olvidado su verdadera misión de sembrar alimentos.

Pero fundamentalmente me llamó la atención su paralelismo con el lenguaje; esa mirada donde se decía esto no puede hacerse porque estamos hablando de un bien común. Tanto el lenguaje, como la semilla son bienes comunes que pertenecen a la totalidad de las humanas, por lo cual es un derecho adquirido por la humanidad durante miles de años y no puede ser privatizado. Esta idea se ajusta plenamente a la que hemos planteado muchas veces desde estas páginas virtuales.

Por supuesto; Monsanto no planea rendirse. Y apunta apelar la medida, pero la ley vigente en Argentina sobre Patentes (Ley N.º 24.481) señala toda materia viva o sustancia biologica preexistentes en la naturaleza; incluso avanza hasta la protección y mantenimiento como proceso común a todas a su reproducción genética y su duplicación en condiciones normales y similares a la naturaleza en sus artículos 6 y 7.

La ley, y ahora la justicia argentina consideran que dar la libertad de Patentar la semilla es lesivo a los derechos de las personas y que avanza sobre la vida, poniendo a toda las especies en peligro por la priorización de intereses particulares.

Esta es una victoria de todas las asambleas ciudadanas y campesinas que luchan por una vida sin agroquímicos y también para el movimiento antipatentes que bregamos por un mundo donde el conocimiento sea libre. Si bien las magistradas se cuidaron de aclarar que no ponen en juicio las patentes; “sí su extensión” sobre la vida y la naturaleza; es un avance importante en la consolidación del concepto de bienes comunes y de la protección de la vida como diversidad.

Para entender mejor el peligro al que la Argentina acaba de ponerle freno les explicaré un pequeño ejemplo; el maiz americano contaba a principios de siglo XX con 213 variedades que se sembraban en toda la America, desde hace 40 años con el surgimiento de la transgénica estas se redujeron a sólo una decena. Desde la década del 90 en Argentina (y el resto de la región corrió similar suerte) los transgénicos sostienen el 90 % de la producción agricola de gran escala, las enfermedades que se consideraban extintas han recrudecido, hay una cada vez más marcada contaminación ambiental, en los pueblos fumigados hay tres veces más cáncer que en los pueblos no fumigados, el mapa de la siembra intensiva conincide con el mapa del dengue, el Zika, la trata de personas para trabajo esclavo y explotación sexual.

Ahora sería deseable que se profundizaran las posiciones y se presentaran leyes sobre libre licenciamiento en los comunes, el software, la tecnología y los descubrimientos de todo tipo en beneficio de los pueblos y un mayor conocimiento.

Fuentes
http://www.reduas.com.ar/
http://abogadxspueblosfumigados.blogspot.com.ar/
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=210861&titular=monsanto-no-podr%E1-patentar-semillas-en-argentina-

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Walter

Defensora del software libre y el No a las patentes desde 1995. Usuaria de MUSIX-UTUTO-DRAGORA. Miembro de LUNAR (movimiento de software libre argentino disidente de SOLAR). Haklab Barracas. Creadora del Proyecto Hackuelas. Escritora de Ciencia Ficción y de Historias Sociales. http://galleguindioramirez.es/

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