Campaña para cerrar canal de YouTube por apología del acoso

Podés disentir con esto si querés, incluso iniciar una campaña como la que tratamos hoy en nuestra contra, pero sinceramente creo que la libertad total no se puede ejercer en la medida en que su ejercicio atenta directamente contra otras personas. Si alguien vive en total soledad y las consecuencias de sus actos -cualquiera sean- sólo la afectan en soledad, y no hay forma de que afecten a otras personas, entonces tal vez sí pueda existir la libertad total. Pero mal que le pese a algunas anarquistas individualistas (esas que se autodenominan libertarias), el hecho de que cualquier conducta propia afecte a otra persona de manera coercitiva, sin solicitar su consenso, es un atropello a la libertad.

¿A qué me refiero? A que nadie puede ejercer su libertad CONTRA otra persona. Así de fácil. Álvaro Reyes se hizo famosa hace casi dos años cuando un diario español publicó sus “Cursos de machismo a 300 euros”. Reyes era sólo una youtuber más, pero con una particularidad: desde su canal de YouTube y todas las cuentas que tuvo al alcance (incluidas web personal y redes antisociales) se dedicó a enseñar, previo cobro, técnicas de seducción “para” las mujeres valiéndose para esto de contenidos aberrantes que incluían frases del tipo “querer ser bueno con las mujeres sin ser rechazado es como irte de putas y no pagar“, titulando capítulos de sus cursos con frases del tipo “Cómo hablar sucio y que quiera ir contigo a casa” o “Qué hacer cuando ella te dice que tiene novio“.

Que queda claro, aquí no se está bregando contra las posibilidades de una persona de expresarse, ni indicando qué actitud moral debe tener una persona, sino destacando un ejercicio de la libertad que atenta directamente contra los derechos de otras personas. Creo que todas tenemos la libertad de hacer lo que nos plazca, pero en casos como el de hoy en que ese ejercicio de la libertad no puede hacerse sino contra la de otras personas, entonces se trata de una imposición y una vulneración, sólo por eso esa libertad, aunque se tenga, no debe ejercerse.

La libertad de matar a otra persona, o de violarla, la tenemos. Nada hace que si decidimos matar o violar a alguien no podamos hacerlo. El asunto es que socialmente -y allí lo de la vida solitaria del primer párrafo- entendemos que si una persona mata o viola a otra no es correcto puesto que se está atentando contra otra vida y contra la libertad de otra persona. El caso de los piquetes, por ejemplo, es uno que genera muchas discusiones en este tramo. En lo personal creo que hay casos en que el perjuicio que genera el ejercicio de la libertad puede ser verdaderamente menor (como tener que ir por otra cuadra) o directamente nulo, ya que un corte de ruta permite a las trabajadoras luchar contra el avasallamiento de sus derechos, y el sólo hecho de esa lucha beneficia al conjunto, por lo que es esperable que las afectadas por este tipo de acciones directas de lucha se solidaricen con las protestantes por el sólo hecho de que la existencia de la lucha contra los abusos nos garantiza a todas poder disfrutar de ese derecho. En ese caso, se trata de una construcción colectiva mediante la que a través de un esfuerzo personal, se disfruta recíprocamente de la lucha de otras personas.

En el caso del machismo, la misoginia y la apología del abuso estamos exactamente en el carril de enfrente: es un ejercicio de la libertad que no sólo vulnera efectivamente a una persona o un grupo de personas, sino que además afecta directa y negativamente al conjunto de la sociedad.

Álvaro Reyes fue autora de frases del tipo “No esperes a su permiso. Siéntete con derecho para hacer lo que quieres. Pedir permiso es síntoma de inseguridad“. Ciertamente generó mucho revuelo, por lo que volvió al lugar del que había salido y salió del foco de las empresas periodísticas rápidamente. Pero durante el fin de semana pasado, específicamente desde el 11 al 13 de este mes, volvió a la palestra con sus “clases de seducción” que no son más que instrucciones de maltrato, discriminación y machismo de la forma más brutal en contra de un sector social históricamente vapuleado como es el de las mujeres.

Algo que no debe pasar desapercibido, es que esta persona cuenta con más de 400.000 seguidoras en YouTube, todas siguiendo sus “clases” plagadas de tono miserable y altivo, cosificantes de las mujeres, que al mismo tiempo por el sólo hecho de existir significan ya un desmedro en contra de las mujeres. Si basta con estudiar para poder manipular a una persona, entonces el lugar que le asignamos socialmente es inferior, es el de “algo” que puede y debe actuar de acuerdo a nuestros caprichos.

Por esto y mucho más, Zarina Kulaeva -una antropóloga de 22 años- abrió una campaña en Change.org solicitando a YouTube que cierre su canal producto de la apología del acoso sexual que se lleva adelante en ese espacio del que Google es responsable. Hay que destacar que YouTube levanta canales y vídeos donde se comparte cultura o directamente porque la cortina de un vídeo no cuenta con autorización de una multinacional, pero permite la existencia de canales como el de Reyes donde sólo puede aprenderse a avasallar los derechos de las personas y continuar con un legado que debería generar el mayor de los repudios, como es el que levanta esta YouTuber al “recomendar” prácticas misóginas y machistas de la peor calaña.

La chica se empezó a comportar como dudando, David y Alejandro la cogieron con total autoridad y la subimos al piso sin rechistar (nota: cuando una chica actúa con inseguridad, guíala tú. Ella necesita un líder que la lleve y si tú subcomunicas esa seguridad, ella se sentirá segura y te seguirá)” sostiene la cuestionada.

Si estás en contra de que se den clases sobre acoso sexual y misoginia, poné tu firma en la campaña.

¡Happy Hacking!

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Periodista, ex directora de algunos medios, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker. @PabloLozano13

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