La impresión 3D narrada por una experta

La tecnología de la impresión 3D está creciendo a pasos agigantados y lo que antes era una máquina de porte industrial, manejada sólo por ingenieras, de alto coste y difícil mantenimiento, cada día se está convirtiendo en una posibilidad más para la usuaria común, que ahora tiene máquinas donde prácticamente basta tan sólo apretar un botón para que la alquimia que mezcla electrónica, mecánica y software (libre en la mayoría de los casos), haga posible la materialización de objetos que momentos antes fueran tan sólo una idea, cuidadosamente plasmada en una malla vectorial a través de un programa tipo CAD que obra cual brocha y lienzo para la usuaria que desee transmutar idea en objeto.

Un poco de historia

Allá por 1984 una inventora estadounidense llamada Chuk Hull, basándose en publicaciones anteriores por parte del Hideo Kodama of Nagoya Municipal Industrial Research Institute, desarrolló un método llamado Estereolitografía para realizar objetos sólidos mediante impresión sucesiva de finas capas de un material que cura mediante luz ultravioleta, colaborando con la invención de el popular formato STL.

Más tarde, su empresa 3D Systems produce la primer máquina de FDM (Fused Deposition Modeling), que se traduce como modelado por deposición de material fundido, uno de los métodos más populares de impresión 3D.

Esta historia hubiese quedado simplemente como una más de inventos de formato cerrado con derechos de autora, de no ser por la comunidad open-source que a partir de 2005 es el hogar de proyectos como RepRap y Fab@home, que promueven la creación de estos sistemas de bajo costo, accesibles al público y factibles de ensamblar en casa con unas pocas herramientas, que permitían obtener resultados similares al de fábricas con grandes instalaciones por un precio considerablemente menor y con la ventaja de estar en permanente mejora por parte de una vasta comunidad de usuarias.

Por parte del software libre, se crearon y adaptaron proyectos como Skeinforge, Slic3r, Cura, Craftware, Repetier Host, Repligator G, entre otros, que facilitan la generación de Gcode (código G) el mismo que utilizan máquinas de tipo CNC o Control Numérico Computarizado, adaptado esta vez a la nueva tecnología. La increíble variedad de objetos que se pueden producir con esta tecnología y que se podrán producir en el futuro es simplemente enorme. Partiendo de los materiales se puede imprimir: plástico, metal, cerámicos, papel, biomateriales (ej: tejidos, células), comestibles, electro conductivos e inclusive cemento, sí, ¡casas impresas! La técnica permite crear geometrías imposibles de reproducir por el método tradicional de inyección de plástico y se está utilizando para crear prótesis estéticas y funcionales a una fracción del costo, circuitos integrados, robots, y también por qué no objetos para divertirse como juguetes o regalos. Lo que se te ocurra, sino es posible ahora lo será en el futuro.

La idea de esta nota es simplemente la de un disparador, para que la lectora pueda adentrarse en uno de los fuertes pilares del movimiento Maker, que conforma la mayor cantidad de personas avocadas al desarrollo de la tecnología de la impresión 3D y sistemas de prototipado rápido.

Se dice que el surgimiento de esta tecnología en conjunto con el creciente y mejor logrado alcance de la usuaria común a sus beneficios, se convertirá en unos de los cimientes de la llamada tercera revolución industrial, donde los productos, prototipos e ideas en general ya no van a estar monopólicamente supeditados a un puñado de corporaciones con los recursos y la tecnología necesarios para poder fabricarlos, pues -se presume- los objetos irán poco a poco dejando de producirse en masa, y empezarán a ser cada día más únicos y adaptados, serán las diferentes usuarias las que irán generando los productos a su necesidad, las mejores adaptaciones a su entorno, y no a la inversa como propone el modelo de mando, donde un producto para ser exitoso debe convertirse en la norma mundial y no comprender necesidades, culturas y/o recursos de una sociedad. Este cambio en el enfoque de la producción, esta vez sí en masa aunque diversificada de productos para el consumo de la población trae aparejado otros beneficios quizás implícitos.

  • Mayor compromiso por parte de la consumidora hacia la etapa de producción de su producto, siendo ésta primero creadora y luego crítica de su obra.
  • Mayor responsabilidad social y ambiental, puesto que dada la situación en nuestro planeta, esta tecnología permite reciclar casi el 99% de los plásticos para ser reutilizados como materia prima para un nuevo producto que por lo dicho anteriormente será específico, único y adaptado al entorno donde se lo precise.
  • Descentralización y mayor eficiencia de los centros de producción, abriendo un campo enorme a la experimentación y el prototipado como nunca antes habíamos tenido la posibilidad, la horizontalidad a la hora de producir será la norma, la verticalidad la excepción.
  • Una gran valoración y prestigio a los movimientos open-source debido al potente impacto que tienen y tendrán a lo largo de los años venideros en la accesibilidad, desarrollo y mejora de ésta y otras tecnologías.

Para finalizar quería dejarles algunos enlaces interesantes:

Tinkercad
Es una plataforma de diseño 3D online, que provee de un divertido tutorial y un repositorio propio de objetos creado por diferentes usuarias del mundo.

Thingiverse
Repositorio y galería de objetos de todo tipo, posee además la posibilidad de edición en algunos objetos sólo para usuarias registradas.

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Mateo B

Programadora autodidacta, entusiasta maker, usuaria de openSUSE.

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