¿Qué es el flashmob? Rebeldía grupal y espontánea

Hoy te contamos de esta práctica tan espontánea como rebelde.

Suena extraño hablar de rebeldía en prácticas como el flashmob. Muchas de las prácticas grupales nacidas en Internet han sido impulsadas por distintos agentes de control con le objetivo de profundizar su poderío. Muchas de ellas, por suerte, se han transformado paulatina o abruptamente en prácticas antisistema. Creo que el flashmob, sin planteárselo en una enorme cantidad de ocasiones (si no todas) es una práctica antisistema.

¿De qué se trata?

El término “flashmob” es un término que podríamos traducir como “multitud instantánea”. Se trata de una acción pautada y organizada por un grupo de personas (suelen ser grupos verdaderamente multitudinarios) en la que se plantea irrumpir pacíficamente en un espacio público y hacer algo poco habitual, tras lo que retirarse rápidamente.

Estos grupos se conforman -por lo general- de individuos anónimas, sin más relación entre ellas que la convocatoria que les haya llegado y que las motiva a participar. Estas convocatorias suelen ser a través de Internet (las redes sociales son un agente fundamental en todo esto) entre amigas y conocidas de quien haya decidido tirar la primera piedra.

No todas son rosas: algunos flashmobs son cooptados por distintas marcas para acciones de marketing. No se trata de flashmobs sino de simulaciones. Aunque son bastante bonitos. El que sigue es uno muy emocionante.

Lo que pase luego de la primer comunicación varía de acuerdo a sus integrantes. No existen reglas, pero hay algunas tácitas, que pueden seguirse como no. Una de las pautas es que además de ser anónimo, sus integrantes no se conocen entre sí y no deben reunirse a ensayar bajo ningún concepto. Dependiendo de cada grupo, pueden brindarse o no informaciones sobre qué se hará, el dato que nunca falta es una hora oficial, fundamental para que no se desperdicie tiempos y puedan coordinarse grandes grupos de forma veloz. En varios casos las convocadas asistieron sin tener ningún tipo de pauta sobre qué deberían hacer, sólo se les avisa el lugar y hora de reunión o alguna seña particular que llevará cierta figura, quien actuará como líder coreográfica. Pero esto es tan variopinto como las personas que llevan adelante cada flashmob.

Los flashmobs se desarman en minutos pero duran para siempre.

El flashmob usualmente comienza cuando de pronto y de la nada surge suavemente la música con la que se va a bailar. Esto llama la atención de las personas que se encuentran azarosamente en el lugar quienes sólo se sorprenden un poco, ya que escuchar música no es algo que nos llame la atención, claro, con excepciones, como adentro de un banco, lugar para el que es excluyente hablar con seguridad, pues si irrumpís y te ponés a bailar probablemente termines con algunos tiros en el cuerpo o presa.

Los equipos utilizados para reproducir el sonido pueden estar a la vista como no. Es muy interesante ver cómo en lugares donde no se está escuchando música y ésta aparece, la gente comienza a mirarse entre sí, con cara de “algo está pasando”, y se trata de una simple canción que comenzó a sonar hasta que, de entre la multitud comienzan a diferenciarse distintas participantes. En ese momento la acción está en marcha.

Es difícil saber qué origina un fenómeno social, y más difícil es decir taxativamente cuál fue su origen. Formalmente se toma un libro como disparador de este fenómeno. Se trata de Smart Mobs: The Next Social Revolution, cuyo autor es el sociólogo Howard Rheingold -publicado en 2002- en el que se plantea que a partir de Internet y el universo móvil la gente comenzaría a autoorganizarse. Puede señalarse como falaz este punto de partida puesto que la autoorganización y el uso de Internet y celulares para comunicaciones masivas con fines organizativos es de larga data. Creo yo que puede vinculárselos de alguna forma con los happenings de hace 40 años. Aunque seguramente la felicidad, la espontaneidad y su comunicación sean tan antiguas como la especie.

Según Wikipedia el primer flashmob se realizó el 17 de junio de 2003 en el área de ventas de una tienda. Su responsable fue Bill Wasic, editor de una publicación norteamericana. Según la enciclopedia libre, luego de realizarse este flashmob nadie dio una explicación sino hasta marzo de 2006, cuando el propio editor publicó lo sucedido. Siguiendo a Wikipedia, el intento fue un fracaso, producto de que alguien avisó de lo que iba a suceder, por lo que en la tienda estaban precavidas.

Los flashmobs tienen muchas variantes. Una interesante es la llamada absurdmobs. También se trata de multitudes aunque en este caso se realiza grupal y masivamente un movimiento absurdo que se propone como objetivo invadir el espacio social.

¿Qué tiene esto de antisistema? Esto ya es una acepción muy personal del flashmob. Pero creo que la espontaneidad y la felicidad que generan de forma masiva, desinteresada e inmediata las personas que realizan un flashmob es verdaderamente rebelde. Es forzar que distintas personas en su actividad cotidiana se vean sorprendidas, rodeadas y siendo parte involuntaria de un momento de expresión, reunión, y alegría que tiene como único objetivo generar sensaciones positivas vinculadas exclusivamente a la alegría y la expresión.

Me disculparán el pesimismo, pero creo convocar a una multitud a ser feliz porque sí y ahora mismo, es un acto de rebeldía.

¡Happy Hacking!

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Periodista, ex directora de algunos medios, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker. @PabloLozano13

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