Palabra de anciana

Hace ya cuatro décadas de las cinco que llevo de vida que mi abuela, una vieja ferroviaria, criada entre anarquistas furiosas; me dijo “Nunca saques a una campesina su tierra, ni a una escritora su pluma”.

Lo que entendí fue que no ayudara a hacer más ricas a unas, quitándoles a las otras su vida. Tal vez por eso desde mis veinte y pico migro de territorio en territorio, recorriendo los espacios desde Pico Truncado a Pando (Bolivia), y he visto siempre las mismas cosas.

Pueblos arrasados por la pobreza de la gran mayoria en beneficio de unas pocas que consumen lo mismo que la gran mayoría. Una clase urbana, que en la tarea de mantener sus beneficios; se desentiende de lo que pasa en los pueblos y los territorios rurales.

Cuando comencé a recorrer este sur apeándome en vehículos ajenos o con mi mochila al hombro por caminos de tierra, por bobedales, montes que esperaba cruzar antes de que caiga la noche (hace años desarrollé un miedo que me cuesta vencer a la oscuridad cerrada del monte); la mala era la ganadera que invadía las tierras comunitarias, para conseguir pasturas para sus animales. Hoy; eso ha cambiado, hoy la mala de la novela es la empresaria rural del Agronegocio que expande las fronteras agricolas.

Pero en honor a la verdad la mala siempre fue la misma: La avaricia.

La humana es la única especie donde individuos del grupo buscan poseer más de lo que necesitan, aún a costa de la destrucción y eliminación de las miembras de su grupo.

No concuerdo con que la tierra tenga dueñas o le pertenezca a quien la trabaja; la tierra es propiedad de todas, de la sociedad que la habita. Tal vez el mayor problema humano se haya originado en Uruk (Sumeria); esta primera ciudad originó la concentración de los recursos en manos de una nueva clase de proveedores: las comerciantes.

Esto significó un primer cercamiento de las comunes que se mantiene aún hoy; incluso se ha profundizado al punto de que la explotación de las comunes hoy reside en muy pocas manos.

Hace muchísimos años atrás, cruzaba un territorio Qom y una anciana que me cobijó en su rancho, me dijo: “….cuando esto era monte y cazábamos con el puma. Todas comíamos. Hoy sólo come la blanca”. Por la mañana cuando partí, las provisiones se quedaron allí. No era mucho, apenas un par de paquetes de arroz, polenta y lentejas; pero a mi me parecía que la mochila estaba varias toneladas más liviana. Pasó un tiempo hasta que entendiera que aquella anciana de no mas de 40 años, me estaba hablando de otra cosa. El se refería a la libertad de elegir qué comer, a lo que hoy desde las organizaciones y la militancia llamamos “soberanía alimentaria”.

A lo largo de mi vida; me crucé con otras que tenian las manos callosas, su cabello descolorido y su rostro surcado por el mapa de los años; que como quien te hace un regalo, me obsequiaron con su conocimiento.

Debo reconocer que solo pude intelectualizar estos jirones de vivencias que poblaban mis recuerdos; cuando empecé a compartir también, con mis compañeras del software libre ; hace unos veinte años.

Soy de las que piensan que se debe luchar con la misma fuerza contra las patentes del software, que contra las patentes fitogenéticas, o farmacológicas, o tecnológicas. Una patente es una limitación a las libertades de la otra; una norma que condena la otra a pagar por acceder a un conocimiento que se logró con medios y recursos comunes.

Muchas veces he escrito en este medio sobre estas cosas, con mejor o peor calidad en la redacción, pero siempre apuntando a lo mismo: la libertad, como una conquista de las comunidades.

Creo que el Capitalismo ha triunfado en todos los frentes, con la complicidad de aquellas que nos dirigen. La Ocupación Israelita de Palestina y la resistencia totalmente inutil (al parecer), del pueblo palestino; es una metáfora de nuestro mundo.

Todas somos resistentes. Todas somos palestinas, de la misma manera que fuimos Armenioas, Hungaras, Afganas, Judias, Gitanas, Congoleñas, Panameñas, y de todos aquellos pueblos que resistieron las ocupaciones de los ejércitos financiados por las grandes corporaciones económicas.
Detrás de toda guerra; detrás de todo golpe de estado, detrás de toda ocupación y de toda masacre, esta la financiación de las grandes empresas buscando mayores lucros.

Así nos encontramos con grandes grupos económicos que financiaron al Nazismo ; también participaron de la financiación de los golpes de Estado en America Latina, la ocupación y rediseño de Medio Oriente, también financian la ocupación y genocidio de Palestina.

Estas mismas empresas son las que concentran las patentes de los productos que nos alimentan, nos curan, nos comunican, nos transportan y estructuran nuestra vida diaria; las que se niegan a que las leyes garanticen nuestra soberanía alimentaria, tecnologica, sanitaria y educativa.

Hoy una empresa como Nestlé; a través de su CEO, sugiere que un recurso común como el agua debe ser cercada para evitar su desperdicio diciendo: “El agua no es un derecho; debería tener un valor de mercado y ser privatizada”.

Todas nos equivocamos al darle una nacionalidad a estas corporaciones, un ejemplo nos lo da Coca Cola durante la segunda guerra mundial, que mientras realizaba una fuerte campaña como bebida nacional entre las tropas estadounidenses, negociaba con las nazis y se transforma en la patrocinadora de los Juegos Olimpicos de Berlin en 1937; en plena guerra siguió distribuyéndose en territorio alemán y los que este ocupó, y cuando los suministros fueron obstaculizados, creó la Fanta.

“Max Keith, el director gerente de Coca-Cola exhibió a Coca-Cola GmbH en una exposición organizada para abrazar el concepto del trabajador alemán bajo el Führer. En otro caso, decoró su stand de Coca-Cola con banderas nazis. En una convención de embotelladores exhibió esvásticas y terminó con un saludo a Hitler”.

Las filósofas han intentado todo este siglo explicarnos los mecanismos utilizados por las corporaciones para ejercer su poder, y como ese ejercicio necesitaba de las complicidades de una dirección que negociaba beneficios para sí y de nuestra propia complicidad en la ilusión de pertenecer a esa elite de incluidas que nos venden a través de la publicidad.

El mundo es una construcción a la medida de las farsantes.

Y sólo las hackers deconstruirán con una fuerte ingeniería inversa la cascada de velos que ocultan la verdad.

Esta nota sólo pretende hacerlas recorrer parte de esos velos.

Tal vez; la que leyó esta nota escuche mis palabras.

Todas somos palestinas.
Todas somos negras.
Todas somos indias.
Todas somos humanas.
Y enfrentamos a la misma enemiga.
Fuentes:
http://tiempo.infonews.com/2014/03/25/argentina-121191-las-corporaciones-dieron-los-golpes-y-financiaron-el-terror.php
http://www.pedrobrieger.com.ar/publicac/p01.htm
http://www.puntal.com.ar/notiPortal.php?id=144344
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=180866
http://www.nodo50.org/derechosparatodos/Areas/AreaTN2.htm
http://atreveteapensarr.wordpress.com/2011/03/03/chocolates-nestle-caja-roja-sangre-negra/
http://www.amcmh.org/PagAMC/downloads/cocacola2.htm

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Walter

Defensora del software libre y el No a las patentes desde 1995. Usuaria de MUSIX-UTUTO-DRAGORA. Miembro de LUNAR (movimiento de software libre argentino disidente de SOLAR). Haklab Barracas. Creadora del Proyecto Hackuelas. Escritora de Ciencia Ficción y de Historias Sociales. http://galleguindioramirez.es/

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