El pecho armado

Me disculpo, esta no será ni puede ser una nota bien hecha, ni bien escrita, pero no quiero dejar de hacer memoria simplemente porque me lo impida el ego.

Hace dos días se cumplieron 12 años de la masacre de Avellaneda. Tal vez haya pasado inadvertido para vos, en esos días habían muchas muertes, mucho hambre, mucha preocupación. El 26 de Junio de 2002 todavía enlodado el país por la crisis que tomó por época y bandera el mes de diciembre de 2001 pero que había comenzado con la dictadura genocida que se formalizó el 24 de marzo de 1976, varios de los tantos espacios de militancia social, de esa cosa nueva y extraña que parió el pueblo como forma de organizarse frente al ataque del menemato, como fueron movimientos de desocupadas, asambleas y piqueteras, convocaban a una movilización masiva con consignas que hoy serían tratadas de destituyentes: aumento general del salario, aumento en el monto de los subsidios a las desocupadas, más alimentos para los comedores populares y solidaridad con la fábrica Zanón, que enfrentaba un posible desalojo.

El puente Pueyrredón en Buenos Aires, es un lugar estratégico para este tipo de situaciones, y una de las columnas movilizadas se topa con que en ese mismo puente estaba dispuesta una pinza represora, una trenza de tortura y coimas conformada por la Policía Federal, la policía de la provincia de Buenos Aires, gendarmería y prefectura naval. El MTD (movimiento de trabajadoras desocupadas) no logró entonces cortar el puente y además fue dura e ilegalmente reprimido. Entre esas trabajadoras desocupadas estaban Maximiliano Kosteki y Darío Santillán. Dos nenes que estaban peleando por un presente mejor en un marco donde pensar en futuro era apresurado. Tenían 21 y 22 años respectivamente, venían de Guernica y Lanús, ambos formaban parte de la coordinadora de Trabajadoras Desocupadas Aníbal Verón.

Fueron salvajemente fusilados por la policía, encarnadas por Fanchotti y Acosta, dos asesinos del estado de esos que integran la policía bonaerense.

Darío y Maxi murieron juntos y no se conocían, pero no necesitaban hacerlo. Darío se encontró con un Maxi herido, moribundo en el suelo dentro de la estación Avellaneda. Se arrimó a socorrerlo cuando de pronto ingresaron sus asesinos. Darío corrió por su vida y fue fusilado por la espalda.

Darío podría haber seguido su paso. La muerte en una movilización no es ninguna rareza ni mucho menos una novedad. Sin embargo se detuvo a socorrer al compañero y sufrió una muerte heroica perpetrada de forma cobarde y salvaje venida de las balas policiales.

En la tapa de Pagina/12 puede verse el cuerpo de Kosteki, colocado en esa forma por la policía para que termine de desangrarse. Para provocar la muerte. En la imagen de la derecha la secuencia que muestra la persecución que terminará con la muerte de Santillán. Para Clarín es la crisis la que está empuñando la escopeta.

Algunos medios estaban presentes cuando esto sucedió. Clarin en particular tituló “La crisis causó dos nuevas muertes”, como si no hubiera sido la policía la que asesinó a estas luchadoras sociales, ni un poder comandándola. No, fue la crisis.

Esta nota no intenta reconstruir aquel nefasto momento, sino interesarte en que reconstruyas estos hechos, a recordar y homenajear a estas dos jóvenes que murieron luchando por un mundo mejor, que no murieron solas.

Mucho de esto está en Junio, canción de Jorge Fandermole que relata al dedillo lo sucedido y que alguna anónima ha ilustrado en el video que sigue, de forma clara, brillante, dolorosa. Te invito a verlo, a hacer memoria y a seguir gritando hasta la victoria siempre.

¡Happy Hacking!

La masacre en imágenes (click para ampliar)

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Periodista, ex directora de algunos medios, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker. @PabloLozano13

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12 Comments to El pecho armado

  1. No voy a hacer una exégesis sobre lo obvio. Solo quiero llamar la atención sobre la guerras social que se desató en ese tiempo y cuyos ecos todavía lastiman heridas que no van a cicatrizar. Pero antes, preguntar porqué los reclamos de entonces serían destituyentes hoy, cuando varios de ellos se han visto llevados a políticas públicas, con fábricas recuperadas…

    Estas muertes no debieron suceder pero sucedieron, por razones que deben atenderse si no queremos que vuelvan a suceder. Tiene que ver con la mafia policial, tiene que ver con la mentalidad de esa gente y cómo se la educa y a quién el Estado de la un arma y para qué, etc.

    Pero estas muertes sucedidas al menos no debieran ser en vano. Debieran ayudar a que miremos las cosas con alguna perspectiva histórica y de cara al futuro. Si no entendemos qué pasó desde la dictadura para acá, repetiremos errores. Me refiero a un costado de la cuestión. La dictadura desindustrializó a mansalva, incrementó la deuda externa exponencialmente, la estatizó y desmanteló el Estado, salvo lo necesario para su actividad terrorista y asesina. La democracia inicial no pudo poner esto en caja, sino que explotaron muchos temas en las manos de ese gobierno de Alfonsín. Y aquí está la cosa, aquí está la cuestión que este medio debiera ayudar a visibilizar mejor: sobre las ruinas de un Estado que supo ser de Bienestar, se lanza el ataque mediático y político (y luego económico) para convocar a un cambio, para sumergirnos posmodernamente en el neoliberalismo nihilista, contentas las clases medias y altas porque los beneficios eran más rápidos que los “efectos colaterales” que después se hicieron sentir. Alguien dijo “el niño llora” y entonces fueron a matar al niño. El Estado de Bienestar tenía problemas, provocados desde dentro, por los inquilinos dictatoriales y desde fuera, el contexto internacional. Y decidieron matar al Estado para que la selva del mercado hiciese lo que se le antojase. Y todo eso se hizo con una estética, con una intencionalidad y una ingeniería ideológica formidable.
    Y ahora? Y ahora estamos igual. Contexto interno de un gobierno que no supo o no quiso hacerlo mejor y un contexto eterno complicado. La gran discusión no es si damos por cerrado el capítulo K no no. El asunto es qué se viene, si en nombre de borrar los pifies, excesos o desatinos de este gobierno, lo que vendrá será de vuelta poner al Estado en el banquillo de los acusados, no para mejorarlo, sino para demolerlo…

    No estoy peticionando que no se critique a este gobierno porque “lo que viene es peor”. Ojalá sea mejor. Estoy peticionando que estemos alerta, no sea cosa que por “terminar con las rémoras del pasado”, lo que venga sea un desmantelamiento del estado según conveniencia de forasteros y asociados internos.

    Miremos lo que pasa en todas partes. Cuando el Estado de Bienestar, por la propia dinámica política, social y económica interna y externa, entra en crisis, lo que viene es inmensamente duro, no solo porque venga un ajuste de más o menos proporciones, sino porque en nombre del ajuste, lo que se hace es desmantelar el Estado y con ello las herramientas necesarias para intervenir en el proceso económico.

    Las batallas ideológicas se ganan o se pierden en este campo. Así como “la crisis” trajo muertes, según Clarín, y no una policía corrupta y una política salvaje, neoliberal y de desmantelamiento del Estado… así le encontrará la vuelta ideológica para justificar todo lo que sea necesario para recuperar poder, poniendo los muertos que hagan falta a la cuenta de los K. Y no se me escapa que esto que rememora la nota no pasó en el gobierno de De La Rúa sino en el gobierno de Duhalde, porque fue el encargado de recuperar un país deremate.com Y por eso Página 12 titula “con Duhalde también”, porque la ideología siempre opera y en nombre del “salvataje” de Argentina, se creyeron con permiso para reprimir canallescamente.

    En definitiva, ya que hacemos memoria, hagámosla a fondo, no sea que dentro de un par de años tengamos que decir que “esta película de terror ya la habíamos visto”. Son varios los “nunca más” que hay que sostener.

    • Pablo Lozano

      Paideia! un gusto el reencuentro. Serían destituyentes ls reclamos, simplemente porque son reclamos serios, con asidero, y que evidencian que el capitalismo y el estado profundizados no arrojan una mejor sociedad, sino que ayudan a que no mueran pobres para que puedan seguir siendo el sostén de quienes concentran.

      Cualquier idea que incomode a este gobierno cae en el maniqueísmo de “yo, o el horror”, algo verdaderamente nefasto, pues “el horror” no es una opción. Algo de eso aquí: http://www.tribunahacker.com.ar/2014/05/queremos-el-servicio-militar-obligatorio-para-vos-tu-mama-tu-prima-tu-hermana-tus-hijas-y-tu-abuela/ y aquí: http://www.revistappp.com/pag06.svgz.

      Se me ocurren nombrar a Ferreyra, no le parece?

      Claro, n hay que dejar de reconocer lo bueno de lo hecho, por supuesto, ahora, no por es vamos a quedarnos mudas frente al atropello más repugnante a los sectores populares. Centrar el consumo en los sectores populares es basar la economía en la incapacidad de crecer de un sector. Algo verdaderamente perverso, que puede generar alegría -y merecida- en estos sectores, pero jamás cambios.

      • Todos los gobiernos plantean el “nosotros o el diluvio”. Es un síntoma más de una Argentina en la que la clase política cree que cada vez que resuelve a medias una crisis (sentando las bases para la próxima) merece la eternidad del favor electoral. Mi planteo inicial no pretende abogar por esa artimaña, sino expresar que sinceramente lo que la variopinta oposición que enfrenta al actual gobierno no es nada “superador”, mientras la izquierda tradicional y la “nueva” muestra la hilacha: ha bastado un tibio acceso al aparato democrático liberal para que estallen todas las furias internistas.

        Entiendo que su crítica al capitalismo lo pone en la vereda del frente a cualquier versión de “Estado de Bienestar”. En términos teóricos puedo acordar con usted en casi todo lo que puede criticársele. Pero en la política práctica, el “mientras tanto” cuenta y mucho, por eso planteo lo que planteo…

        • Pablo Lozano

          Creo que ninguno lo ha hecho como este, al menos ninguno lo ha hecho hablando a sectores realmente progresistas. Respecto de los mientras tanto, me parece perfecto señalarlo, pero no hay mientras tantos para este tipo de cosas, o se reprime o no, o se deja de armar la economía para que unas concentren y muchas se peleen por las migas que tiren al suelo, o se arma para todas, no hay matices ahí, y es algo que no requiere mientras tantos. Un ejemplo es la ley antiterrorista, ¿con qué necesidad se hizo?¿para quienes?¿qué nos dice de quienes la escribieron e impulsaron?

          Ahora, no tener el mientras tanto en cuenta es sostener cosas como “mire señora, deje morir a su niña de hambre, nosotras lo resolvemos cuando hagamos la revolución” cuando hablamos de vivir o morir, no sucede, y ahí está la urgencia y validez de esos reclamos

          • Si usted cree que los que están desarrollan un plan para concentrar economía y que el resto se quede con las migas, tenemos un largo debate sobre las migas y espere a ver lo que es concentración de capital en serio en los años que vienen. Eso es lo que está pasando en el mundo y ahí está la clave de la militarización del yugo que hace el imperio. Y eso tiene que ver con el disciplinamiento al que van a someter a Argentina y que festejan por anticipado los fragmentos del holding Clarín, por poner un símbolo. Y no estoy de acuerdo con usted en que o se hace para pocos o se hace para todos, sin matices. No funciona así el poder, sobre todo porque los que están no lo tienen del todo y no lo tuvieron nunca. Que hayan robado a escala sideral, que hayan dejado al menemato como aficionados sin ambiciones, es otra cosa. La ley que usted cita, será una de las agachadas del régimen, seguramente, pero nunca se pensó en que se llegaría a donde estamos, donde el poder concentrador de verdad nos quiere. Para usted el actual gobierno es el enemigo. No lo es para mi. Pero sí es un fraude respecto de lo que hace y podría haber hecho. Descreo de las revoluciones, porque exigen “agudizar las contradicciones del sistema” y si eso significa muchas muertes mejor, mientras que lo mío es la ingenua creencia que se puede domesticar al capitalismo con un Estado de Bienestar, hasta que el Estado termina de rodillas frente a los dueños globales del juego. El asunto es que en nombre de ambas opciones al capitalismo puro y duro ya hemos visto demasiado ensayos fallidos.
            De ninguna manera puse “los mientras tanto” en linea con la represión, pero sí respecto de los discursos que usted mismo menciona. Este gobierno tiene más merecimientos por los enemigos reales que se ha conseguido que por aquellos de los que hace alarde. Si en la embajada norteamericana festejan el “fin de época” es por algo.
            Vuelvo sobre mis pasos: la crítica desde izquierda, con peso político, sirve cuando construye poder social, no solo protesta; pero escupe al cielo cuando termina favoreciendo a los que están bien a la derecha. Y eso -creo- es lo que está por pasar, no sin la responsabilidad del propio gobierno, a partir de sus agachadas y torpezas.

          • Pablo Lozano

            Paideia, evidentemente no hay acuerdo, no, para mí el gobierno no es la enemiga, sí, es una de las expresiones de la enemiga, que tiene matices: el imperio y el gobierno. Tienen distinto olor, cierto, uno representa el mal menor, es cierto, pero eso no lo hace deseable. Alguna vez escribí una nota sobre lo urgente y lo necesario, que ud comentó también, en la que estaba planteando esta misma discusión. Sigo sin coincidir. No hay mundo mejor con estado y capitalismo fuertes, ni sanos, ni saludables.

          • Pablo Lozano

            Paideia, evidentemente no hay acuerdo, no, para mí el gobierno no es la enemiga, sí, es una de las expresiones de la enemiga, que tiene matices: el imperio y el gobierno. Tienen distinto olor, cierto, uno representa el mal menor, es cierto, pero eso no lo hace deseable. Alguna vez escribí una nota sobre lo urgente y lo necesario, que ud comentó también, en la que estaba planteando esta misma discusión. Sigo sin coincidir. No hay mundo mejor con estado y capitalismo fuertes, ni sanos, ni saludables.

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