La ley Mickey Mouse: otro costado nefasto de la Disney

Algunos puntos de vista sobre los derechos de autora.

Existen muchas formas de licenciar un trabajo. Por lo general las licencias son tomadas como una forma de proteger los derechos de una autora, al menos en el mundo del copyright. En el mundo del software libre, las licencias son para proteger una obra, que es en realidad lo importante.

Sí, bueno, las personas que crean una determinada obra también, pero lo que nos lleva a conocer a una autora, por lo general, es su obra. Cuando una hace, ponele, un cuento, y lo encierra bajo copyright, lo hace bajo una de las formas más duras y egoístas que existen. Una que impide copiar, prestar, exhibir en público, estudiar, y un montón de cosas que hacemos todos los días, sin el permiso de la autora.

Pero hay muchas obras cuya autora está muerta y cuyas hijas también. Tal vez pensando en que una obra no podía dar beneficios de por vida a la familia que las creó, el copyright y los derechos de exclusividad tienen una caducidad, pasada una determinada cantidad de años luego de la muerte de la autora, la obra pasa a dominio público. Pero esto no es así en todas las obras ni en todos los países.

Allá por 1998 el congreso estadounidense aprobó la ley Sonny Bono Copyright Term Extension Act de la mano del entonces presidente Clinton. Esta ley resultó en una extensión de la “protección” de derechos de autora por veinte años más, lo que termina generando un plazo de copyright global garantizado de 70 años después de la muerte de la creadora de la obra. Este proyecto fue impulsado fuertemente por empresas como la Disney, al punto de que la ley comenzó a ser llamada como la ley “Ley de Mickey Mouse”.

Lo que buscaba la Disney es lo que buscan las programadoras chantas: que dependas de ellas para siempre, o el mayor tiempo posible, que debas pedirles permiso para hacer cualquier cosa con lo que pagaste, por que sólo pagaste el derecho a usarlo, pero no sos su propietaria. Y realmente, más allá de que es justo que alguien gane dinero por su trabajo, lo injusto es que al tratarse de trabajos no materiales, el ejercicio de derechos de autora sobre una obra lleve a que el cobro de derechos en el tiempo sea totalmente desmedido. Y para colmo, cobrando derechos de autora se cobra por lo que ya se trabajó. ¿Pagarías dos veces tu computadora?

Te pongo dos casos algo urticantes. La canción que hizo una música y la pintura que hizo una pintora.

¿Cuántas veces cobra una música y cuántas veces cobra la pintora?

En el primer caso: por cada venta de disco, por cada reproducción de un tema completo, por cada reproducción de más de 40 segundos, y algunos otros items.

¿Cuántas veces cobra su obra la pintora? Cuando la vende.

Me dirás que un cuadro vale mucho más que un disco, por suerte para las pintoras es así, pero aquí el tema no es cuánto valen las cosas sino los derechos de quién prevalecen.

Me arriesgo a imaginar que la diferencia entre las oportunidades de cobrar por su obra en cada caso, tienen que ver con el tamaño de la industria que tiene detrás y de cuántas personas más ganan por la obra de la artista en cuestión. Y te repito, no estoy hablando de cantidad de dinero sino del poder que genera esa cantidad de dinero detrás.

Ahondamos un poquito. De una producción discográfica participan una gran cantidad de personas: músicas, productoras, promotoras, agentes de márketing, comercializadoras, distribuidoras, medios de comunicación, y otras. De la producción de cuadro pueden participar varias personas, pero lo habitual es que figure una sola autora. En la comercialización del cuadro, también participan varias personas, no soy una gran conocedora del rubro, pero son importantes las promotoras y las galerías de arte. Todas cobran por su trabajo.

¿Cuántas veces cobra cada una?

Y te hago otra pregunta: ¿Quién tiene detrás la industria más grande? ¿Alguna vez viste un anuncio del tipo: “fotografiar cuadros no es un crimen sin víctimas”?

Llevo el tema a otro eje, que es el de nosotras como público, y te pregunto:

¿Cuántas veces pagarías por ver un cuadro?

Mirá que el cuadro también es pasible de ser reproducido digitalmente y difundirse hasta el cansancio a través de Internet. Con tanta pregunta quiero que dudes un poco de la idea que tenemos de derechos de autora.

Cuando hablamos de derechos de autora, no estamos hablando de lo que parece, que sería algo totalmente lícito: cobrar por tutrabajo. Estamos hablando de una forma usuraria de obtener dinero de por vida (así lo es para una autora) y durante 70 años para quienes detenten estos derechos luego de la muerte de la productora de la obra.

Reformulo la pregunta anterior: ¿cuántas veces estaría bien pagar por un cuadro?

Tal vez te estés planteando que por qué me la agarro con las músicas. No es así. Estoy criticando a la industria que está detrás de las músicas y otras formas artísticas como el cine, que se dedican a ganar dinero de forma totalmente extraordinaria y falta de ética, impidiendo además que la cultura avance, transformándose en dueñas de tus derechos a poder hacer algo con una obra que sólo podés disfrutar como ellas te indican porque está bajo su dominio, incluso cuando la tengas en tus manos.

Cada vez que acusás a alguien de “pirata” estás dando derecho a empresas como la Disney a seguir cobrando por algo que hicieron hace añares y cuya inversión ya recuperaron con creces. Estás siendo cómplice de obstaculizar la producción de cultural, de impedir compartir conocimiento e innovar tecnológicamente. Cuando pensás que copiar un CD o una película es un acto de “piratería”, estás también sustentando multas impagables y penas de cárcel para una tipa que además no está perjudicando a la artista sino a una industria de la que la artista cobra un porcentaje prácticamente residual, por que sería demasiado alevoso no retribuirle algo.

Si el cuadro pudiera ser producido a niveles industriales seguramente tendría detrás kilómetros de productoras, abogadas, legisladoras y hasta presidentes intentando garantizar que se cumplan los “derechos de autora”. Poner al estado y la policía a custodiar los derechos de estas sanguijuelas del arte también debería ser un delito.

No cuestionar el copyright (o peor: favorecerlo) es favorecer que la cultura no pueda crecer, que sólo un puñado de artistas puedan vivir de su arte, que la cultura tenga un “cupo” comercial.

No cuestionar el copyright es pelear en contra de los verdaderos derechos de una autora: a poder vivir dignamente de su obra, a ser rica de formas éticas, a poder ser artista.

¿Y cómo zafamos de toda esta industria?

Aquí tenes una de las miles de alterntivas que existen.

Que la disfrutres.

¡Happy Hacking!

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Periodista, ex directora de algunos medios, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker. @PabloLozano13

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