Entre la ecología y el tecnoextractivismo

Este último tiempo, la cantidad de la información que me llegaba es tanta que se hacía difícil elegir qué escribir. Incluso hay en mi escritorio varias notas sin terminar, junto a cuentos, novelas y proyectos en las mismas condiciones. Escribir conlleva una responsabilidad y creo asumirla cada vez que decido enfrentarme con la pantalla blanca del editor de textos. Por eso hoy voy a empezar diciendo que me gustaría que los masculinos queden donde están y los femeninos sean aplicados a lo nuevo; a eso que la gente deja nacer en sus asambleas. Porque este capitalismo de explotación extrema es la etapa más acabada de un pensamiento único y patriarcal.

Hace años que abandoné el pensamiento chiquito de confundir patriarcado con un hombre gobernando o matriarcado con una mujer gobernando; aprendí que no son las personas quienes nos gobiernan, sino las ideas, el pensamiento. Y es la forma en que construimos este pensamiento la que define qué mundo seremos; si construimos formas del pensamiento único tendremos este mundo hiperexplotado, sometido a guerras inexplicables, a formas de justicia que aterrorizan a sus pueblos, a religiones verdaderas, a gobiernos que se proclaman anticorporaciones, abiertos, parte del cambio que representamos y hace convenios con las corporaciones extractivistas de toda índole.

Si construimos un pensamiento diverso, hacktivista, que se base en el respeto al ambiente que nos acoge, en una justicia que previene basándose en estructuras de inclusión, en religiones que aceptan la libertad de adorar a Dios como se me antoje, en gobiernos que basen su acción en las elecciones de la comunidad y no del interés económico de unas cuantas. Sólo entonces tendremos el mundo que queremos. Un mundo inclusivo donde la pobreza sea sólo una mala práctica de tecnologías perversas ejercidas durante siglos por el pensamiento patriarcal.

Ahora, ese pensamiento nos enfrenta a la mayor crisis civilizatoria que podemos imaginar; nada de lo que sucede es casual: la crisis alimentaria, la crisis ambiental, la crisis energética, la especulación financiera sobre los commodities y los recursos naturales, la apropiación y la concentración de tierras, la expansión desordenada de la frontera agrícola, la voracidad de la explotación de los recursos naturales, la escasez de agua potable y la privatización del agua, la violencia en el campo, la expulsión de poblaciones de sus tierras ancestrales para abrir camino a grandes infraestructuras y megaproyectos, las enfermedades inducidas por un medioambiente degradado, dramáticamente evidentes en la mayor incidencia del cáncer en ciertas zonas rurales, los organismos genéticamente modificados, los consumos de agrotóxicos, etcétera.

Dentro de ese etcétera incluyo las inundaciones y sismos que se han manifestado de golpe y que cuando encimamos el mapa de las inundaciones, alud y sismos; coinciden con terrible dramatismo con los territorios saqueados y sobre explotados.

Desde mediados de 2007 se vienen repitiendo en el norte desforestado temporales que van de una sequía bíblica a temporales propios del trópico.

En el mes de Febrero en París la Comisión Internacional sobre Cambio Climático concluyó que “La Tierra demorará mil años en absorber los daños al medio ambiente provocados por la acción del hombre” (N.del. E: cuando dice “hombre” debería decir “hombre y mujer”).

Esta es la primera vez que una Comisión Internacional de este tipo es así de concluyente y apunta de forma directa a la acción de la mujer; pero esta conclusión que fue reflejada por todos los periódicos a nivel mundial y varias páginas web no pasó en los hechos de ser un reto a una nena caprichosa que se limitó a escuchar y proseguir su travesura.

Este mes Argentina se vio azotada por temporales e inundaciones que se mantienen vigentes porque el pronóstico sigue anunciando temporales. Temporales que se han producido ajenamente a las corrientes del Niño o la Niña; lo que es toda una advertencia a nuestro accionar sobre el medio ambiente. Si bien se puede culpar de estos fenómenos al efecto invernadero; mucho de lo que sucede se debe a la gran deforestación que se ha realizado en las últimas dos décadas.

El especialista en meteorología Osvaldo Canciani -que nos representó en la comisión- explicó a la prensa y fue reproducido en varios medios:
“América del Sur contribuye al efecto invernadero del mundo con un cinco por ciento, y de la mitad de ese cinco por ciento es por culpa de la deforestación”.

¿Por qué se plantea la deforestación como una variable tanto del cambio climático como de la crisis ambiental?
Porque el bosque actuaba en la renovación del oxígeno de nuestra atmósfera por un lado y por otro lado el bosque y la selva o el monte son productores de napas subterráneas por la acción de “esponja” que realiza con las lluvias.

Al sacar los bosques, montes y selvas la mujer y el hombre han destruido esa contención del agua y esa cadena de producción de ambiente que representaba. Los grandes patriarcas de este tiempo y sus científicos han salido a decirnos que la siembra masiva reemplazaría el proceso de fotosíntesis y la consecuente elaboración de oxígeno necesario para la vida. Ya es evidente que no es así.

No sólo por los planes de Bill Gates queriendo controlar la natalidad africana “para que no consuman el oxígeno” basándose en un programa de vacunación que se basaba en controlar la natalidad para reducir la población en un 10 o 15%.

El enfoque principal de la multimillonaria Fundación Gates es la vacunación, especialmente en África y otros países subdesarrollados. Bill y Melinda Gates son miembros fundadoras de la Alianza GAVI (Alianza Mundial para Vacunas e Inmunización), en colaboración con el Banco Mundial, la OMS y la industria de las vacunas. El objetivo de GAVI es vacunar a todas las niñas recién nacidas en el mundo en desarrollo.

Muchas podemos considerar esto un fin loable a no ser porque desde 2010 al presente este plan ha sido usado para proveer a la industria farmacéutica de conejillas humanas para su experimentación de forma compulsiva y con la complicidad de gobiernos títeres y una OMS más interesada en el rédito de las empresas médicas que en la salud.

Singular fue el caso de la gripe porcina declarada pandemia y que una vez levantada la innecesaria alarma los gobiernos europeos se encontraron con 180 millones de dosis no probadas y de dudosa efectividad en sus depósitos, que los laboratorios no aceptaban se les devolvieran. La solución fue donarlas a los países del tercer mundo, organizar vacunaciones masivas “para prevenir” una futura pandemia tan lejana como el apocalipsis bíblico; donde las urgencias médicas en realidad requerían otros medicamentos. Por ejemplo medicamentos coronarios, cócteles de control de SIDA, simples jarabes contra enfermedades respiratorias que nunca llegaron…

“Muchas vacunas, especialmente vacunas multi dosis que se hacen más baratas para la venta al Tercer Mundo, contienen algo llamado Timerosal (Thiomersol en la UE), un compuesto (ethylmercurithiosalicylate de sodio), con más de 50% de mercurio, utilizado como conservante”.

Ahora cuando vemos que detrás de todas estas cosas existen nombres como Rockefeller (socio de Gates en varios proyectos “filantrópicos”), que impulsó en la década del 20 del pasado siglo la eugenesia financiando al Instituto Kaiser-Wilhelm en Berlin y Munich, al servicio del Tercer Reich.

Durante la década del 50 financió e impulsó a través de Consejo de Población Privado en Nueva York, un plan de reducción de población entre las clases populares que esterilizó a muchas ciudadanas norteamericanas pobres. Y en el año 1972 fueron denunciados por la Fundación Provida que encontró que las vacunas donadas a México, Nicaragua y Filipinas habían sido adulteradas con gonadotropina coriónica humana o hCG. Lo que produce abortos instantáneos y esterilización.

Y estos son los mismos que impulsan el AGRA (revolución verde africana) y la producción de OMG a nivel mundial. En Argentina el Dr. Andrés Eduardo Carrasco advertía del posible uso eugenésico de las tecnologías OGM en el tercer mundo. (Adjunto documento).

El pensamiento Malthusiano es típicamente un pensamiento patriarcal que se basa en el control absoluto, no permite la libertad bajo ninguna de sus formas, más bien la aborrece. Se basa en las mismas prerrogativas del capitalismo financiero. NO existe filantropía en el capitalismo, la llamada filantropía son sólo formas de una táctica que le permite una conquista sin guerra.

En una entrevista de 2008 en la Universidad Temple de Filadelfia, Ted Turner puso a punto el número a 2.000 millones, una reducción de más del 70% de la población de hoy. Aún menos elegante que Gates, Turner dijo, “tenemos demasiada gente. Es por eso que tenemos el calentamiento global. Necesitamos menos gente que use menos cosas” (sic).

En junio del 2012 la conferencia de Rio denunciaba que el único interés de la elite del Norte y sus cómplices locales en los países emergentes es el lucro aún a costa del medio ambiente y de la humanidad.

Sólo 85 personas pertenecientes a las familias más poderosas usan el 46% de los recursos globales.

“Desde finales de 1970, los tipos impositivos sobre las rentas más altas se han reducido en 29 de los 30 países de los cuales se dispone de datos, lo que significa que en muchos lugares las ricas no sólo ganan más, sino que también pagan menos impuestos”, expone el trabajo de Oxfam, para incidir en que se trata de un “manifiesto secuestro de los procesos democráticos por parte de las elites y a expensas de la clase media y las más pobres”.

En esta última década y un lustro varios países cambiaron su contrato social y dieron cabida a un retorno que se había anunciado terminado; el retorno de gobiernos progresistas y desarrollistas que plantean otro reparto en el discurso y que han formulado cambios sociológicos y políticos, hasta el punto de que algunas analistas políticos y económicos advirtieron del surgimiento de un nuevo “comunismo” para de forma imprevista ver la emergencia de un nuevo régimen de acumulación, que desde un planteo más nacionalista y estatista, estimula una reforma basada en el neodesarrollismo, pero fuerte e inexplicablemente parado sobre la base del neoextractivismo y la biotecnología.

Esta etapa del capitalismo se basa en la explotación exhaustiva de los comunes y su reposición por OGM que cumpla regularmente los mismos objetivos, pero más cercanos a la necesidad del mercado. Esto nos pone virtualmente ante el fin del mundo, un final ecológico-social anunciado que parece no podemos o no queremos detener; ya sea porque estamos cómodas o porque nos sentimos a salvo en nuestros reductos de cemento y vidrio. La selva es parte de las películas del cable, las indígenas y campesinas actrices secundarias de esas mismas películas.

La realidad que cuando se terminen las selvas, se destruyan las últimas reservas custodiadas por los pueblos originarias, se contaminen las reservas de agua dulce aún existentes nuestra humanidad habrá terminado tal cual la conocemos y esto ya no es parte de una paranoia apocalíptica, sino parte de una instrumentación donde como dijo Ted Turner el 70% de las habitantes molestamos.

Y es este nuevo modelo de “desarrollo” progresista es el que impulsa la consolidación de las estructuras que mantienen una acumulación constante del poder económico. Produciendo el dokos (el velo que nos engaña) de un más equitativo reparto social; cuando en realidad ha fortalecido la instrumentación que da mayor concentración de poder a la clase terrateniente que a la política, y ha fortalecido al sector más rico. A la más pobre la ha excluido por dos mecanismos de invisibilización muy elaborados: la criminalización y la construcción de la otra. Convertido a la pobre en la productora de inseguridad, y con la segunda han construido una tipología de la pobre que concuerda con los temores de la clase media.

Para intervenir esta realidad debemos poder hackear la construcción de saberes que impone el patriarcado y construir nuevas instrumentaciones que limiten su poder.

Nos están engañando con un mundo progresista y civilizatorio que se basa en la explotación de los recursos naturales y de los comunes a través de políticas basadas en un fuerte patentamiento del conocimiento.

Pero la decisión es nuestra:¿la pastilla roja o la azul?
http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-239508-2014-02-10.html
http://www.rebelion.org/noticia.php?id=178114

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Walter

Defensora del software libre y el No a las patentes desde 1995. Usuaria de MUSIX-UTUTO-DRAGORA. Miembro de LUNAR (movimiento de software libre argentino disidente de SOLAR). Haklab Barracas. Creadora del Proyecto Hackuelas. Escritora de Ciencia Ficción y de Historias Sociales. http://galleguindioramirez.es/

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