Delincuentes, cobardes, cómplices y continuistas: una ladrona menos, 50 asesinas más

Cada tanto suceden cosas que me resultan incalificables. Y ojo, para mi no es poco, soy de esas personas indeseables que se la pasan calificando, buscando un buen adjetivo, tratando de entender aquello que por algún motivo le llama la atención e invitando a discutirlo. En esta semana atroz de vitoreos al linchamiento no he podido publicar una sola línea.

Intenté algunas respuestas a los comentarios que algunas lectoras hicieron en la nota que escribió Galleguindio, pero los borré inmediatamente. Por insuficientes, porque no colaboraban con el debate, porque no eran más que una forma de expresar un sentimiento muy profundo, casi vomitado, al que no puedo darle forma.

Sucede que me parece incomprensible que se confunda venganza con justicia, que de pronto alguien entienda que asesinar a otra persona puede ser “parte” de una situación. La guerra es inaceptable, entre otras cosas, por eso. Es cuando el estado manda a personas a asesinar a otras. Y el otro estado hace lo mismo. Y resulta que hay héroes, y hasta se considera que una de las beligerantes “gana”. Como si el derramamiento de sangre en pos de una institución opresora y repudiable pudiera considerarse victorioso. Creo que hay guerras que dar, pero jamás puede calificarse como “victoria” lo que resulte de ellas.

El delito, que es algo distinto, tampoco es aceptable, nunca. Pero algo que no es aceptable no significa que no sea explicable. El delito no se origina en la “maldad” de las personas. No es parido por las elucubraciones de gente “mala”, ni “inadaptada”, ni cuestiones por el estilo.

La verdad no sé cómo calificar el hecho de que 50 personas maten a golpes y en grupo a alguien que se afanó una cartera. No puedo entender tampoco los argumentos con que sostenerlo. Que no debería haber robado, que si lo hizo es porque sabe que es parte del juego, que ya no se puede seguir así, y cuestiones similares. De ninguna de esas cosas es culpable el motochorro que acaban de matar a patadas, de quemar con cigarrillos. Golpear de la forma más insultantemente cobarde a una persona que está no sólo tendida y rendida, está totalmente indefensa, con el objetivo de “vengar” en ella todas las situaciones aberrantes por las que pasamos como sociedad no es distinto al chivo expiatorio de antaño.

No sé si lo sepas, pero viene al caso. La frase se origina en un ritual del pueblo de Israel para el que se elegían, al azar, dos chivos como ofrenda a Yahveh. Uno lo mataban durante el rito. Al otro lo cargaban con todas las culpas del pueblo y lo lanzaban al desierto. En ese chivo, que marchaba a morir, se iban todas las culpas. Era el chivo de la expiación de todos los pecados. El chivo expiatorio.

Ahora resulta que basta con robar una cartera para merecer la muerte. Ahora resulta que matar a una persona indefensa y en grupo es un acto destacable, una muestra de fortaleza popular, de la justicia del pueblo. Así no más, la muerte a patadas.

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Y encima justifican un asesinato. No se llaman linchamientos, se llaman homicidios doblemente calificado por alevosía y ensañamiento. Como dice la imagen que subimos, tenemos una ladrona menos y 50 asesinas más. Y esto es aceptable.

¿Qué sociedad están construyendo estas asesinas? ¿Qué futuro querrán para sus hijas? ¿Qué será la justicia para ellas?

Ninguna muerte es aceptable. Retomaré lo que quisiera poder decir en otra nota, pero mucho de lo que pienso, en esta confusión entre venganza y justicia, entre buenos y malos asesinatos, tiene que ver con una nota que ya hemos publicado y te dejo aquí.

Te invito a leerla.

El problema de las cosas urgentes

El mundo esta lleno de personas diferentes. Creo que es algo festejable. Se me ocurre que un mundo donde todas fuéramos iguales sería sumamente aburrido. Como a cualquiera, ciertas diferencias de las que existen entre las personas, me resultan exasperantes. Así es que soy incapaz de sentirme cómoda sentada con un nazi, o con alguien que piensa que la gente pobre no tiene para comer “por que no trabaja” o que las decisiones, gustos o preferencias sexuales y amorosas deben ser un tema de discusión.

Podría-erradicarse-la-pobreza-extrema-en-el-mundo-en-2030-si-todos-hacen-lo-suyoHaciendo esa salvedad, y volviendo al concepto de que la diversidad es algo a cultivar y es festejable, quiero plantear la existencia de ciertos discursos que pasan por progresistas pero tienden a generar inacción.

Imaginemos una movilización de activistas en contra del espionaje en internet. Gente que busca que ningún estado, gobierno o persona pueda inmiscuirse en tu intimidad, gente que reclama políticas que garanticen la libertad de las personas, la soberanía de los pueblos, la independencia de los estados. Pero esta movilización pasa por un barrio pobre, donde no hay luz, ni agua, donde las casas a penas pueden sostenerse y donde la privacidad en Internet no es una preocupación porque no tendrían cómo ni a qué conectarse y por que además el Estado parece no existir, por lo que no habría un estado que las espíe por Internet, sólo uno que las golpea con la policía, la economía, y demás. Uno de esos barrios donde todo es marrón: calles de tierra, acequias barrosas,casas de cartón y madera.

Por allí pasan nuestras activistas del software libre, reclamando por libertad en Internet, por privacidad. Cualquier progre que los mire, remarcará lo burgués de la protesta y la tachará de egoísta, de que es un grupo de nerds, que pasan inmutables ante la pobreza extrema y continúan su paso pidiendo privacidad donde una mayoría muere de hambre. Pedirá que dediquen su tiempo a construir “un mundo mejor, sin pobreza ni excluidos” y se contentará en su rol de intelectual crítica y comprometido con las causas del “bien”. Muchos aplaudirán su agudeza, su compresión de lo que es “verdaderamente importante”.

Se trata de una postura cómoda en la que imponemos una moralidad perversa e invisible de un bien común en el que hay tiempos y etapas para dar ciertas luchas. Y tiene su lógica: poco sentido hay en pelear por una internet libre y que nos respete si en medio hay personas muriendo de hambre. Pero la trampa esta en el antagonismo. Una internet libre no es incompatible con un mundo sin hambre sino parte de él.

Las cómodas de tribuna y café me merecen menos respeto y comprensión que las que cometen errores abrazando una causa. La solidaridad impulsada por la mera satisfacción personal no es más que una practica egoísta. No hay allí otro objetivo que nuestro placer, incluso en la indignidad de la limosna puede hallarse un compromiso más sincero que en la solidaridad por amor propio.

La diversidad, por suerte, permite que podamos avanzar en tantos sentidos como problemas existen en el mundo. Serán la racionalidad, la cintura política, la estrategia, el compromiso y otros agentes importantes en la búsqueda de cambios, los factores que determinen el éxito de una lucha. No la priorización perversa en la que muchas veces caemos al elegir una vida sin derechos en pos de una sin hambre. Por otro lado, de nada sirve ser libres si vivimos indignamente.

viñeta+el+rotoEntrar en el juego de las cosas urgentes es renunciar al mundo mejor y abrazar uno menos peor, olvidar que en sociedades como las nuestras, lo importante es urgente. Es ganar batallas perdiendo guerras. Pero no debe dejarse la critica de lado, ni tomársela por destructora, sino afilarla para que las marchas contra el espionaje lleven consigo el reclamo de un mundo sin hambre ni pobreza, de un mundo digno y para todas las personas que lo habitan. Para que las marchas contra el hambre lleven consigo a proclama de una vida libre de espionaje.

Algo así pensábamos allá por el 2001 cuando decíamos “nuestros sueños no caben en sus urnas”, pero de pronto nos dividieron para decirnos que “ahora” estamos bien, que ya no hay hambre, o algo mucho más perverso: que este es el país por el que pelearon nuestras desaparecidas, que el Plan Cóndor y el Operativo Independencia fueron para evitar que exista la Argentina que tenemos hoy. Que “ganamos”.

Miremos para atrás buscando consciencia, pero no logremos conformarnos con que ya no estamos muriendo de hambre.

Atomizaron los reclamos y las movilizaciones, rompieron la causa común -incipiente, tanto que a penas se esbozaba, pero de clara existencia- de la sociedad construyendo de forma mancomunada, horizontal y recíproca. De algún modo han impuesto esta moral invisible donde sólo debemos preocuparnos por lo “urgente” que termina conformándonos con un mundo menos peor, en el que morir de hambre no es tan frecuente, donde las que lo hacen son casos excepcionales, extremos, casi “inevitables”, por lo que no hay de qué quejarse, si hace 10 años estábamos muchísimo peor. Al mundo mejor, creo, se va avanzando, y no llegaremos hasta que la absoluta totalidad de las razones que nos hacen quererlo hayan desaparecido. Mirar para atrás para hacer historia y tomar conciencia es fundamental, pero no podemos hacerlo para conformarnos pensando que ahora estamos mejor.

Cuando la crítica, la académica, la militante de tribuna, la que la mira por TV, nos dice que dediquemos nuestro tiempo a cosas mejores, y entre las cosas “mejores” nos señala cosas que compartimos, que también nos parecen necesarias, pero nos las plantea como un antagonismo, está trabajando -tal vez conscientemente, tal vez no- en pos de que perdamos de vista lo importante para dedicarnos a lo urgente. Es cierto, no podemos decir a alguien que contenga su hambruna hasta que “hagamos la revolución”, pero no podemos renunciar a ella en pos de atender cada caso de hambre, debemos abrazarla más fuerte atacando los motivos del hambre, y con esa lucha arrancar con cada caso. Eso no lo haremos pensando en que existen mejores y peores luchas, pues esa atomización fija nuestra vista y esfuerzo en una coyuntura, donde además hoy al poder le conviene que miremos, y nos aleja de los cambios estructurales, que son los que echan por tierra la indignidad. Diferenciar entre lo urgente y lo importante nos aleja del cambio y nos distrae viendo cómo resolvemos cada caso, pero jamás cambiará las condiciones que generan las razones de nuestro hacer.

Sí, creo, existen causas que son un gasto de tiempo y son todas aquellas en las que se moviliza un grupo y -con egoísmo extremo- se plantea resolver exclusivamente sus propios problemas, causas donde una encuentra gente preocupada por la pureza del agua pero a la que no le interesa la indigencia. Esas personas, son un claro ejemplo de la lucha segmentada, sectaria, egoísta, en la que unas pocas, con capacidad de movilización, buscan un mundo menos peor. En la diversidad de personas e intereses está la posibilidad de ir por todo, al interior del movimiento, la posibilidad de resolver cada caso.

No sé vos, pero yo estoy bastante cansada de las que ordenan caminar mirando el piso. Pongamos la mirada al horizonte y los pies en el piso, y trabajemos para que no nos engañen ni conformen diciéndonos que libertad y dignidad son un antagonismo.

Que tengas buen fin de semana.

¡Happy Hacking!

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Periodista, ex directora de algunos medios, ex docente, ex trabajadora, ex uberante. Productora musical, militante social, murguera, programadora, diseñadora. Hacker. @PabloLozano13

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10 Comments to Delincuentes, cobardes, cómplices y continuistas: una ladrona menos, 50 asesinas más

  1. Me quedé pensando en esto: “El delito no se origina en la “maldad” de las personas. No es parido por las elucubraciones de gente ‘mala’, ni ‘inadaptada’, ni cuestiones por el estilo.”

    Un tipo dijo “el hombre es lobo del hombre”. Escuché también que el humano es bueno por naturaleza, y la sociedad lo convierte en “malo”.

    Soy consciente que muchos delincuentes hacen loque hacen porque existen infindad de factores que influyen en su comportamiento, de los cuales muchos son responsabilidad del Estado. Una persona desnutrida no puede aprender; un entorno hostil lo fuerza a sobrevivir a cualquier costo, donde el valor de lo material precede al valor de la vida; una sociedad que lo margina por su situación socioeconómica, donde difícilmente puede conseguir trabajo. Podría seguir enumerando, pero creo que se entiende el punto.

    Me pregunto: ¿Hasta dónde el delincuente es responsable de sus actos? ¿Es su situación socioeconómica un atenuante? ¿Es el estado responsable directo? ¿Existe una posibilidad real de rehabilitación? ¿Y los que no pueden rehabilitarse? (por factores mas allá del alcance teórico del estado)

    El comportamiento está dictado por muchos factores, incluído también los biológicos/evolutivos. Existen personas que tienen desequilibrios químicos o sus estructuras neuronales son distintas que las de los que están en el centro de la campana de Gauss. De nuevo ¿hasta qué punto esas personas son responsables de sus actos? ¿Pueden considerarse enfermos?

    Ahora, las del otro lado, las “normales”, las trabajadoras, las “justicieras”… ¿Se consideran en uso completo de sus facultades mentales? Creería que si, y vamos a suponer que es porque están del lado en el que están, donde se creen con posición de juzgar los actos de las demás, donde su situación socio-economico-cultural les da el derecho autoadjudicado de matar a palos a una delincuente.

    Siendo así, ¿Son estas personas “mas culpables que los delincuentes” por, habiendo tenido la oportunidad de una mejor vida, actuar violentamente acabando con la vida de otra persona que juzgan indigna de ella? ¿Es válido el argumento de la indignación como propulsor de la barbarie?

    Me hago todas estas preguntas, trantando de entender toda la situación, trantando de llegar a un punto en donde me sienta conforme con mi postura. También soy humana, y me indigno hasta la desilución que me produce la especie cuando escucho sobre la cantidad de asesinatos y robos que sufre la gente. Me pregunto si, en el caso de que me pasara a mi, mi reacción frente a una hipotética asesina de un ser querido sería digna de una humanidad elevada, o de una bajeza impropia hasta de los animales salvajes… y luego, recuerdo que los animales no son viles.

    “La violencia es el último recurso del incompetente” – Salvor Hardin. La Fundación, de Isaac Asimov.

    • Pablo Lozano

      blitux, bienvenida y gracias por comentar!

      Mire, la delincuente siempre es responsable de sus actos, de lo que no es responsable es del entorno social que la condiciona tanto directa como indirectamente, y que influye en la cuestión delictiva.

      Ahora, la idea de “rehabilitación” se está dejando de lado, porque cuando alguien comete un delito, no está enferma, simplemente, comete un delito. Ni rehabilitar, ni reinsertar, porque no hay un “buen” patron de conducta que nos es natural y en consecuencia lo vulneramos cuando estamos enfermas (tampoco hay un “mal” patrón de conducta), reinsertar tampoco, porque la delincuente es parte de la sociedad, tampoco hay que “resocializar”, ni cuestiones similares. Hay que integrar (sin “re”), al menos me parece a mí,que no soy criminóloga pero tampoco una total ignorante en el tema.

      Sólo existen algunos delitos en los que se considera enferma a la delincuente, pero no ahondaréen ellos porque me generan tanto odio esos delitos que soy incapaz de aceptarlo, creo que las enfermedades quitan responsabilidad.

      La normalidad, por otra parte, tampoco existe, las trabajadoras no son buenas ni malas por serlo, sólo son trabajadoras, una condición no transforma a una persona. Una pobre, no es delincuente por serlo, una millonaria tampoco. Un linchamiento no deja de ser un delito, ni puede ser tomado como defensa porque no hay correlación de ningún tipo. Quienes participan de un linchamiento (por acción u omisión), son responsables del acto. Ahora, no puede, me imagino, juzgarse a todas por igual, porque no tiene la misma responsabilidad quien está pateando en grupo a una persona que quienes están mirando y alentando a que se lo haga.

      La indignación no es argumento suficiente para matar a nadie. El hartazgo tampoco, ni ninguna de las otras barbaridades que han sostenido las personas que apoyan que se mate a otra persona.

      Una nunca es todo lo entera que quisiera. Yo misma, asesinaría sin ningún remordimiento a quien linchara a mi hija porque se mandó una cagada. Para eso están las leyes y los derechos. Mi derecho a no ser robada, mi derecho a que si me roban el delito no quede impune y mi derecho a ser juzgada en juicio justo si cometo delitos. La sociedad y el derecho, como la justicia, son y deben ser más que el impulso de venganza, que es algo humano, pero injusto.

      Bah, me parece.

      qué lindo que meta la cuchara, un placer

      • Jose Luis

        Pablo Lozano: “Yo misma, asesinaría sin ningún remordimiento a quien linchara a mi hija porque se mandó una cagada”

        Yo también haría lo mismo. Y le agregaría ” yo misma, asesinaría sin ningún remordimiento a quien linchara, o violara, o pusiera en peligro la vida de mi hija, y/o mi esposa, y/o cualquiera de mis familiares directos y/o amigos más cercanos y/o otros”

        Ahora bien, como soy una persona de clase media, nacida y crecida en un ambiente no hostil y no violento, no tengo justificación para delinquir. Ningún argumento de la izquierda me sería aplicable. Un juez obviamente me condenaría por homicidio. Esta bien. Supongamos que lo acepto y voy preso por clase media.

        Ahora, mi reacción desmesurada, violenta, o instintiva, puede ser tán facilmente criticada por mis pares? La crítica que me puedan hacer, es real? O es parte de la hipocresía o doble moral que condena a los demás, pero hace o haría lo mismo?

        Bueno, es sólo una pregunta que me quedó rondando.

        • Pablo Lozano

          Hola José Luis! En realidad los “argumentos de la izquierda” sí se te aplicarían, porque esos argumentos en realidad no son de izquierda, son tratados internacionales de nivel constitucional a los que adherimos durante el menemismo, durante la “democracia” del peronismo de Lopez Rega y otras “democracias”, luego de que se sancionaran al terminar la segunda guerra mundial, que tampoco fue una guerra de izquierda. Son los tratados de derechos humanos, son reales, efectivos y de cumplimiento. Estos derechos son para todas, y muchos no son siquiera parte de la generación de derechos de la que hablo antes sino de las anteriores. Irías presa por linchar, no por clase media. Sí existen discriminaciones que hacen que mucha gente vaya presa por pobre, es decir: el mismo delito que para una clase que pued pagar una abogada a quien le interese tu causa es excarcelable o reducible, para una persona pobre que tiene una abogada de oficio (que gana lo mismo si beneficia o no a su representada) no lo es.

          Por otro lado, sí, es justo ser criticada y nadie tiene justificación para delinquir. El derecho a delinquir no existe, sí el de una vida digna. No hay que pasar por alto que hay muchas personas a las que la sociedad va excluyendo al punto de que la alternativa más viable para subsistir es el delito, hay otras que nacen en ese contexto de exclusión y crecen bajo esas mismas reglas, que no son justamente elaboradas ni decididas por las personas que fueron excluidas. Las cárcles están llenas de estas personas. Hay muy pocos narcos, estafadores, policías, y otros delincuentes “vip” en ellas. Una estadística que ví hace poco dejaba en claro eso: casi el 95% de las presas son pobres. Bueno, es más complejo que eso, pero es un esbozo.

          Probablemente, las pares de clase media, consideren que no deberías estar presa, que es injusto que te metan a vos por linchar y a la linchada no y ahí crezca el discurso de “entran por una puerta y salen por otra” y demás. Olvidan que son dos delitos distintos y que ninguno de los dos ha sido cometido porque “se tenga derecho”. La linchada está muerta o gravemente lesionada y, aunque resulte “entendible” el linchamiento a algunas personas, si alguien te produce un perjuicio tu derecho es a demandarla, no a golpearla. Intento de asesinato agravado por alevosia y ensañamiento es un delito más grave que el intento de robo.

          Sí,hay hipocrecía y doble moral. La hay cuando un grupo se siente con “derecho” a lastimar a otro. Si hablás con una delincuente presa, vas a ver que ninguna te dice que tenía “derecho” a hacerlo.

          Lindo debate están proponiendo las lectoras, es un placer.

          • Hola! Si, muy lindo debate. Gracias!
            Quiero aclarar algo, yo no me refería a que yo lincharía a las ladronas. Sino que hablé de quien amenazara la vida de mis seres queridos.
            Es un tema super interesante para debatir.

            No importa la gravedad del delito, es delito y debe ser reprimido. Justamente las instituciones fallan, porque somos un país pobre y desigual, entre otros temas. (Sin hablar de ineficiencias gubernamentales, que son otro tema).

            Los recursos nunca alcanzan para cumplir los fines de las instituciones. La policía no funciona bien, la justicia tampoco, ni hablar de las legislaturas, el poder ejecutivo, la educación falla groseramente, no existen controles de tránsito, ni de fronteras, etc. Todo falla. Digo falla y no “fracasa” porque soy optimista, pero quizás en muchos casos sea más fracaso que falla.

            Creo que gran parte de los delitos no son sancionados por el estado. Y el porcentaje de ello, depende del tipo de delito. Inventando números para explicar lo que quiero expresar, díría que el 50% de los delitos comunes (hurtos, robos a mano armada, violaciones, homicidios, narcocriminales, etc) quedan impunes. Y el 99% de los delitos económicos también quedan impunes (corrupción de altos funcionarios, corrupción empresarial, casos desde Menen, hasta coimas del senado, Lazaro Baez, robos y estafas en la dictadura, evasiones impositivas agravadas, etc), ello porque quien comete estos delitos altamente rentables tiene normalmente grandes influencias, poder y dinero para seguir corrompiendo.

            Por ello es que la carcel está llena de gente pobre. En realidad sería más preciso decir, que la carcel está llena de gente desapoderada, o gente sin poder, ya que el dinero es una forma de poder. Pero se entiende menos asi, asique es mejor la caracterización económica.

            Y ello, me lleva a una autopregunta: ¿Ante esta cantidad infernal de delitos de todo tipo, e ineficiencia y corrupción estatal para controlarlo o sancionarlo, sumado a todas las “fallas” o “fracasos” de las instituciones del estado, que podríamos hacer como habitantes para mejorar?

            Y viene a colación tu hermoso artículo de “Lo Urgente vs Lo Importante”

            Y obvio, que no sé la respuesta…

            Si la supiera, ya hubiera empezado a hacer cosas.

          • “Por ello es que la carcel está llena de gente pobre. En realidad sería más preciso decir, que la carcel está llena de gente desapoderada, o gente sin poder, ya que el dinero es una forma de poder. Pero se entiende menos asi, asique es mejor la caracterización económica.”
            Que buen concepto Jose Luis!. Realmente es muy interesante porque es la base misma de la construcción del poder real y la explicación de la necesidad de construir un Tipo de pobre como amenaza el motochorro o wachichorro; el cuervo que sale a matar o morir.Una construcción tan fuerte a nivel de la conciencia que condiciona nuestras existencias

          • En nuestro país, es un verdadero vicio el cortoplacismo. Todo lo hacemos y pensamos a corto plazo. Y ese es un error muy costoso. Lo urgente siempre vence a lo importante. Entonces lo importante nunca es resuelto.

            Gracias por estos lindos debates. No es común encontrar chicas tan interesadas en debatir y respetuosas de las opiniones como Ustedes. Y sientansé orgullosas de que les digan “Ultras”. Sólo los ultras cambian la realidad.

  2. Creo que debemos hacer un deslinde entre justificar y comprender. No podemos justificar la violencia que está está en el centro de la nota, pero debemos comprenderla, o no hay retorno, posibilidad de cambio. Y comprenderla aquí no es otra cosa que averiguar síntomas, de establecer contextos, etc. Algo está pasando en la sociedad argentina que explotan estos síntomas que no logramos desentrañar porque todavía estamos estupefactos por lo que ponen de manifiesto. Lugares como éste, deben servir para al menos insinuar caminos de recuperación, no digo soluciones (al menos no en mi caso).

    La pobreza, la marginalidad, la discriminación no son justificativos para ningún delito, pero explican, dan pistas de posibles causalidades, de un modo u otro. Una sociedad sin marginalidad y con menos pobreza es una sociedad con menos asaltos, crímenes en general. Una sociedad que de verdad asume ciertos valores, los hará prevalecer.

    Hay muchas cuestiones concomitantes pero no quiero extenderme o abrir demasiado la discusión por carriles que no son los concretos aquí. En mi opinión, aun cuando entiendo y parcialmente acuerdo con la crítica que Lozano hace del gobierno actual y su lectura del 2001 y después, creo que hay muchos otros elementos. Y no quiero hacer “ciencia de café” pero debemos reflexionar. Las marchas de clase media fomentadas años atrás por los conglomerados mediáticos ya anticipaban esta irracionalidad violenta, carteles abogando por la muerte de la presidenta porque no podían comprar dólares… y muchas otras cosas. Y los medios han continuado, prolija y persistentemente con ello. Se ha instalado un discurso clasista que ha penetrado hasta en los mismos espacios comunes entre gente pobre.

    De cualquier modo, una sociedad no se hace violenta de la noche a la mañana, las causas son muchas y mutuamente influenciadas, pero no podemos renunciar a comprender lo indispensable para corregir, para denunciar, para desmontar, para esclarecer. Efectivamente no hay una sociedad buena que tiene políticos malos. Algo anda mal en una sociedad cuando sus políticos son lo que son…

    Disculpas por la cuestión de los neutros. Otra vez seré más atento a las reglas. Saludos.

  3. Jose Luis

    Muy linda la nota sobre cosas urgentes e importantes. La leí cuando la publicaron por primera vez, y fue una de las notas que me motivó a leer su sitio, al cual asisto regularmente. Gracias!!

    En cuanto al tema de los ataques, realmente no creo que los linchadores tengan ganas de matar o dañar a la gente.

    Creo que el ladrón a mano armada que roba un minimarket o un taxi, y pone en peligro la vida del empleado (o le dispara), realmente no lo hace por gusto. Lo hace porque es un ultraexcluido. Porque ya perdió todo (citando al Sr. Galleguindio). Mata porque ya perdió todo y no tiene futuro.

    Y creo que el taxista que se rebela ante el miedo, y ataca al ladron a mano armada, junto a los demás que se le suman, tampoco lo hacen por gusto. Es una reacción explosiva. Y también son excluidos en su mayoria. Mata porque no quiere perder lo poco que tiene (sus bienes o su vida). Sabe que muerto no tiene futuro. Mata porque no quiere perder todo. No creo que deba ser tildado ligeramente de asesino, porque agregamos más enojo aún.

    O condenamos a los dos, y les damos cadena perpetua a los dos, y listo. Solución fácil.
    O ayudamos a los dos, y tratamos de conocer las causas de sus actos, y tratamos de enseñarles a construir A LOS DOS una sociedad plural y sin violencia.

    O los dos son víctimas, y se los ayuda. O los dos son victimarios y se los condena. Lo que decida la democracia.

    Pero la justicia real, requiere igualdad ante la ley. Una solución desigual (como victimizar al primer agresor y condenar al segundo agresor) sólo vá a generar un estallido de violencia aún más grande. Al menos, es mi opinión.

    • Pablo Lozano

      Hola jose luis! muchas gracias por comentar. Comparto. La disyuntiva entre atacante y atacado y la defensa del linchamiento es lo que me produce la contradicción, la bronca. Es como que la familia de un descuartizador salga a decir que lo hace para dar de comer a su familia. Descuartizar es un acto alevoso, no “necesario” para asesinar a alguien, me explico? Digo, por poner un ejemplo de algo TERRIBLE.

      El concepto de que hay dos integrantes en todo esto es cierto. Desde la criminología, cuando se estudian las cárceles, se plantea que tanto las presas como las penitenciarias están presas, a ambas las afectan las mismas cosas, aunque una tiene un poder tirano y vejatorio sobre la otra.

      Creo que las condenas deben ser acordes a los delitos, aunque habiendo trabajado durante años en algunas cárceles de mendoza, creo también que la cárcel debe ser una condena para delitos muy puntuales, porque la resultante es totalmente atroz. Discrepo en algunos enfoques con galleguindio, pero a nivel enfoque, no a nivel opinión. Creo que siempre debemos saber que una delincuente no es ni inadaptado ni alguien quehaya que “reinsertar” en la sociedad, porque el delito y la delincuente son parte de ella. Las teorías “re” (en esto recomiendo varios textos, puntualmente zaffaroni escribió en http://www.revistappp.com un texto bastante interesante, en el número 4) en realidad llevan consigo la idea de que la sociedad es “buena”, y todo lo “malo” es realizado por gente queno es parte de la sociedad a la que hay que tratar para que vuelva a ser parte de la sociedad. Si la sociedad es “buena”, nada puede hacer sobre los problemas que la aquejan, y no pueden comprenderse situaciones como esta de una forma abarcativa. Pero eso ya es otra cosa. Esto es contra la defensa del asesinato, sin juicio y sin condena para las asesinas, como forma de justicia.

      Gracias por sumarte a comentar y por seguir leyéndonos!

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